Música [Orador 1]: Estamos realizando una visita al jardín de Leandro Silva, el Romeral de San Marcos, en Segovia. Contamos con la presencia de su viuda, Julia Casaravilla, compañera suya durante todos estos años trabajando aquí en Segovia. en España y podemos contar con la documentación, con toda la información que tiene la Escuela de Arquitectura, la biblioteca, que gracias a la donación, al legado de Julia Casaravilla, fue posible documentar y catalogar todo el impresionante archivo profesional que tenía Leandro después de 30 años trabajando en España. Llegó a nuestras manos aquí a la Escuela de Arquitectura a través del interés del director de institución en ese momento, de la directora de la biblioteca, Blanca Rulope, que todavía se mantiene, y el interés de los profesores de jardinería y paisaje. Yo fui alumno precisamente de él en sus clases del Círculo de Vías Artes, y esto posibilitó la llegada de este legado a nuestra escuela. El legado ha sido catalogado por la arquitecta y especialista en archivística Margarita Suárez Menéndez, que está realizando una tesis sobre el tema de Leandro Silva. Son 250 proyectos, 6.000 documentos perfectamente catalogados y que están a disposición del público para investigaciones. Leandro Silva estuvo 30 años en España trabajando como profesional de paisajismo después de un periplo que le lleva por Uruguay, de donde él era Era oriundo, estudió arquitectura en Montevideo, estudió en Versalles, también paisajismo, y después de trabajar unos años en París, viaja a España con su mujer, con Julia Casaravilla, y se instalan en nuestro país, interesado también por las manifestaciones jardineras tradicionales del país. Una vez en España, monta su estudio profesional y trabaja durante 30 años, falleció en el año 2000, generando una gran cantidad de trabajos públicos y también privados, y donde descuella, sobre todo, por su gran interés, el jardín privado, el jardín del Romeral de San Marcos en Segovia. Leandro Silva está considerado como uno de los grandes discípulos de Roberto Burle Marx. Roberto Burle Marx es el paisajista del siglo XX principal brasileño, trabajó con él, le indujo a estudiar paisajismo, desde mediados de los años 50, de tal forma que se va a convertir en su principal representante en Europa de una tendencia de Roberto Burle Marx, la tendencia biomórfica, en donde no solo estudia el sitio, realiza plantaciones con vegetación autóctona, de tal forma que el propio Roberto Burle Marx va a crear un jardín experimental en Brasil que se va a llamar San Antonio da Vica. Este jardín experimental va a ser el modelo para el Romeral de San Marcos. En San Antonio, Roberto Bolemás tenía además un vivero, cosa que era imposible en un jardín tan pequeño de 5.000 metros de Leandro Silva. Este jardín era experimental, luego se va a convertir también en un jardín, simplemente en un jardín de recreo y además en un jardín pedagógico porque muchos alumnos fuimos allí a aprender dentro del propio espacio las tareas de jardinero, por supuesto el diseño y todas las herramientas compositivas que Leandro nos enseñaba. El jardín tiene una bibliografía amplia, se ha publicado, hay una monografía en Romelán de San Marcos, el jardín de Leandro Silva, muy exhaustivo, incluso con unos planos de plantación estupendos, luego ha generado también otra monografía, el jardín de las Delicias, con una exposición que hubo sobre la escultura de Leiro, que se posicionó en este lugar durante unos meses, y luego la bibliografía clásica de Gómez Municio, El universo en el jardín. Además, también hemos generado nosotros aquí en la escuela bibliografía precisamente sobre las exposiciones que ha habido sobre Leandro Silva, charlas, jornadas sobre el legado de Leandro Silva, y nos hemos preocupado, gracias a la dirección de la biblioteca y a esta persona que está trabajando el legado, a Margarita Suárez, nos hemos preocupado de conseguir la mayor documentación posible sobre el paisajista. Aquí es el lugar donde Leandro Silva va a construir su pequeño jardín, media hectárea, aterrazada y protegida de este impacto climatológico por un impresionante farallón, un impresionante roquedal que protege todo el jardín y que realmente es la manifestación formal más importante del mismo. Este roquedal tiene una soquedad de tal forma que todo el agua de lluvia se introduce hasta llegar a una capa impermeable, este estrato lleva hasta el exterior, por medio de albercas, lleva y genera una serie de manantiales que posibilitan el riego de este sitio. La protección del norte por este farallón, la humedad relativa del valle, el terreno de aluvión magnífico para la plantación de vegetación y precisamente una vegetación de ribera muy interesante, convierte en este lugar, a pesar de la climatología, en un sitio estupendo para la creación de jardines y lo va a aprovechar Leandro Silva para hacer este jardín experimental. El Romeral de San Marcos se estructura en una serie de terrazas que van paralelas a las líneas de nivel. El valle justamente del río Oresma se encuentra justamente aquí al sur y estas líneas lo que nos están indicando es la posición del hito visual más importante que es justamente el Alcázar de Segovia, cuando el jardín estaba todavía en sus comienzos, el Alcázar se convertía en el leitmotiv de todo el recorrido. Luego Leandro Silva fue trabajando para conseguir unos miradores de tal forma que el efecto sorpresa fuera máximo al encontrar este edificio. Tres grandes ejes nos vamos a encontrar en el Romeral de San Marcos, que van a aprovechar las infraestructuras hortelanas, hortícolas, moriscas, que Leandro Silva encontró en el lugar. Por un lado, el eje de acceso, el eje principal, que es un eje clásico entre la sala de los tiros y el jardín secreto, con una escalera al modo hispano-musulmán, formando dos codos, de tal forma que el jardín desde el exterior no se ve en absoluto. Luego, otro gran eje, el eje del regato de las caceras entre las dos albercas generadas por Leandro Silva con una cacera, con un... con un canal y una serie de escalonamientos al modo hispano-musulmán. Y luego otro tercer eje, la calle del Obispo, que estructura la parte superior. Otros perpendiculares, con escaleras, paseos, caminos más irregulares, permiten la comunicación vertical entre las diferentes zonas. La topografía se va a organizar mediante estos planos que optimizan precisamente el cultivo, que provienen del jardín, del huerto, mejor dicho, del huerto morisco. El agua se va a generar a partir de las albercas provenientes de esos estratos impermeables que traen el agua de lluvia que viene por este roquedal. y a partir de ahí se va a ir distribuyendo mediante un sistema de riego a manta típico español, típico hispano-musulmán. Y la vegetación va a hacer vario pinta. Por un lado, Leandro Silva apoyaba el análisis, el estudio de la vegetación autóctona. Él lo que decía era que si en algún sitio se daba bien el romero, pues vamos a poner más romero en este sitio, si se daba bien el espliego, pues vamos a poner el espliego. De esta manera no tenía ningún problema a la hora de plantar, a la hora de que un jardín se creciera, se extendiera, se mantuviera. Estudió toda la vegetación que había en el valle, era una vegetación mucho más rica de lo que pensaban en ese momento, y luego además trajo plantas del exterior que se podían adaptar bien en este lugar. de tal manera que tenemos una vegetación rica, variada, eso sí, apoyada en unos elementos estructurales autóctonos. Siendo un jardinero experimental, a él no le gustaba cuando íbamos a verlo, él decía, no quiero que lo veáis como un jardín, o sea, vedlo como un experimento, aunque al final, evidentemente, es un jardín. Entonces, estudiando el medio físico, aprovecha las herramientas del jardín tradicional español, utiliza los regatos, utiliza las albercas, utiliza los canalillos, el riego a manta, pero luego, en cambio, también tiene su formación francesa y su formación clásica, utilizando grandes ejes, sobre todo el eje principal en este sentido, el eje principal, que está oculto, por cierto, en la calle, que es un tema muy hispano-musulmán, o este eje superior. Pero luego además también tiene rasgos más paisajistas, más pintorescos, siguiendo a Gertrude Jekyll o a Robinson en el Wild Garden, con una plantación libre que él utiliza muy bien, es un experto desde luego en esta... integración entre diferentes tendencias. La autóctona española tradicional, la clásica francesa e italiana y luego la más pintoresca inglesa, obteniendo al final un jardín ecléctico muy moderno, muy contemporáneo, que él no intentó que fuera un jardín al uso, pero al final se ha convertido en uno de los exponentes más importantes de la jardinería española de finales del XX. Gracias por ver el video Hola Julia, ¿qué tal? [Orador 2]: Hola, ¿cómo estáis? Resulta que Leandro había venido con el grupo de arquitectos a hacer el viaje típico por Europa y ver todo lo que habían estudiado en los libros. Y entonces Leandro se cogió una gripe en Segovia. Fíjate, que increíble, en el año 59, hace muchísimos años, y entonces estaba como diciendo, prefiero curarme, y se quedó en Segovia tomando calditos en la pensión y paseando luego por aquí. y tiene algunas acuarelas que tiene que hay en casa de amigos de él en Salto que es como si hubieran cogido de la ventana de nuestra casa de enfrente increíble y además todo el mundo lo veía y le conocían y un día vinimos mucho después ya conmigo vinimos de cuando vivíamos todavía en París vinimos y en un bar preguntó Leandro al mayor que andaba por ahí, ¿cuántos años hace que trabaja usted aquí? dice, ¿cuántos años hace que no viene usted por aquí? le dijo el hombre porque iba con barba, con estas cosas así de... y llamaba la atención y encima iba dibujando por las calles y qué sé yo bueno, así fue la primera cosa, luego ya cuando nos vinimos de París a vivir a Madrid la experiencia francesa dio que el círculo de 100 kilómetros tope para buscar algo no se habían hablado claro del clima maravilloso del Tietar ahí salimos para el Tietar pero ya quedamos a través de los cursos de la Menéndez Pelayo nos vinculamos con un grupo de segovianos y terminamos aquí y entonces compramos esta casa y nos dijeron, ay no habéis conseguido nada arriba, porque los segovianos son muy de vivir dentro de los muros del casco antiguo, y justo era el que nos trajo aquí, que era Antonio Ruiz, que es profesor en la escuela, entendió perfectamente que ciudad pero campo, y luego a los dos años de haber comprado la casa, El hortelano estaba harto de subir y bajar y como que bajaba todos los días a cuidar los cuatro berzas que tenía y nos lo vendió. Y entonces ya Leandro que llegaba todos los viernes como si tuviera que fichar con él, pues iban a ver que el agua, que esto, que lo otro, todas las fuentes por donde iban las caceras y todas esas historias. Al principio había unos muros que Leandro prolongó para hacer una terraza de vivaces que ahora no funciona por la sombra, está ya invadida por la vinca y las hiedras, pero en fin, prácticamente algún restito de algún murito por ahí ya Leandro definió esos dos rectángulos. ...en fin, que... ...el primer año el hortelano que tenía cuatro berzas... ...no nos dejaba plantar nada... ...entonces Leandro, lo único que dejó plantar... ...eran unos cipreses que eran como lápices... ...de uno o dos cincuenta o dos metros como tope... ...finitos, jovencitos, para ir poniendo... ...mira estos dos aquí delante, cómo están... y este y después porque él recogió sus berzas nos hizo un conejo y se despidió del jardín este hombre era fantástico y este y después ya se fue definiendo por ejemplo los lunes pronto durante el fin de semana Leandro tendía unos hilos con Jesús el jardinero ...y ya durante la semana trabajaba el albañil... ...haciendo los bordillos, los escalones... ...así que bueno, y fui avanzando, fue avanzando... ...avanzando lo construido y avanzando la plantación". ...hasta que se plantó muchísimo... ...la verdad que es la complicación más grande de... ...como Leandro consideraba esto un jardín experimental... ...la complicación es ahora ver la lucha que hay... ...entre todas las especies ¿no?... ...pero bueno, con un poco de abono y un poco de esto... ...se va supliendo la falta de espacio". ...la competencia por el suelo... ...todos los paisajistas, no sé por qué... ...les encanta esta cosa un poco agresiva de la... ...de la palmera... ...Burle Marx ponía también cosas pinchudas y... ...y Russell Page también, las yucas... ...o sea que siempre es cosa... ...ahora esta particular palmera... ...en La Moneda, en el Paseo del Salón... ...que da mediodía por el otro lado de la ciudad... ...en una placita que hay arriba... ...es decir que es un... ...es una palmera muy del XIX... y muy típica de Jardines. Música Música A Leandro le encantaba este lugar, venía con sus libros, sus cosas, y depende de la estación, dependiendo de la estación del año, pues se ve hasta la roca, ahora hay mucho verde, pero era una forma de controlar un poco el jardín sin moverse mucho. Evidentemente estábamos limitados por el suelo, que es calizo, o sea que ni rododendros ni cosas de esas, ni azaleas, pero también este... y por el clima con lo cual aquí algunas cosas como los mirtos probablemente estén ya al límite pero también eso es un jardín la roca protege de los vientos del norte que pasan de largo y van a dar a la catedral con lo cual aquí no entra ahora el día que entran arman un lío, porque hay como una especie de esto que hubo en Estados Unidos, porque arrancar rotorramas, arrancar cosas, la verdad, cuando se mete el viento aquí adentro, porque es un cañón en realidad. Burle Marx también tenía el tema de la producción, porque él de esa forma, él salvaba plantas, iba a la selva, etc. Aquí en realidad era ver hasta dónde podías experimentar y ver las plantas y como veníamos de lejos, que nadie le dijera esto no crece, pues sí que crece, que crece en mi jardín de Segovia. Se conocieron en el año 55 o 57 en la Bienal de San Pablo, que Leandro participó en el envío, de Uruguay y él tenía una sala grande Burle Marx y a partir de ahí ya nos fue amigo para toda la vida, hasta que él murió. Nosotros viajábamos en barco al Uruguay, Leandro tenía pavor al avión, entonces parábamos en Río Y nos quedábamos allí y siempre teníamos una forma de hacer una paradita. Y a ver, en los 80 años, una fiesta preciosa allá en el sitio, terminó él como siempre cantando, le gustaba cantar Wagner y qué sé yo, unos libros. A mí me sorprende mucho que todavía hay segovianos que no, y mira que sale por la radio, y que Radio Segovia me ayuda mucho, y lo anuncian, y la prensa, pero cuesta, no sé por qué. Bueno, de la calle es que no te lo imaginas, no. Claro, yo pensaba, el día que si, poder poner de repente una rampa, para el acceso de la gente que no, si llega a este nivel ya, pues ya percibe el jardín, aunque no conozca todos los rincones, pero de la calle no. Lo que Leandro decía y otro paisajista francés, Robert Joffé, con el que él trabajó, que el jardín tenía que tener una buena osatura, es decir, una estructura que luego, cuando algún día se abandonaba, que fuera una bella ruina. es bonito ¿no?... y es cierto... aquí se procura eso... mantener la estructura, que no se pierda... y bueno, hay años que está mejor que otros... depende del ánimo... depende de la ayuda de los voluntarios... porque realmente... es un jardín muy difícil y caro de mantener".