[Orador 4]: Crea, oh Espíritus, et estorum visitae, in pectorae. [Orador 5]: Vui diceris parabritus, Altissimi donum Dei, Fons vivos in nis caritas, Respiritalis funtio. [Orador 4]: Tus esti fornis, mure, Ditus paterne decere, Un lite promisum patris, servone in dans futura. [Orador 5]: Acende lumen sensibus, infunde amore cordibus, in firma nostri corporis, [Orador 4]: virtud et firma sperpeti. Deo patris in gloria et filio qui amoruris, sur recita paracleto in saeculorum saecula. [Orador 5]: Amén. [Orador 6]: Señoras y señores, sentados y descubríos. Se abre la sesión en la que se va a proceder a la solemne investidura como doctor honoris causa por la Universidad Politécnica de Madrid del profesor don Manuel Martínez Sánchez. La señora secretaria general de la universidad procederá a la lectura del acuerdo de su nombramiento. [Orador 1]: Buenos días. Yo, Cristina Pérez García, secretaria general de la Universidad Politécnica de Madrid, en el ejercicio de las funciones conferidas por el artículo 68 de los estatutos de esta universidad, certifico que en la sesión del Consejo de Gobierno de esta universidad, celebrada el día 25 de octubre de 2012, ha propuesta... de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Aeronáuticos de la Universidad Politécnica de Madrid, y una vez oído los informes pertinentes, se aprobó el siguiente acuerdo por unanimidad. Nombrar doctores honoris causa por la Universidad Politécnica de Madrid a don Manuel Martínez Sánchez, en atención a los méritos que en él concurren y a su relevante vinculación con esta universidad. Y para que así coste y surta los efectos oportunos donde proceda, expido y firmo la presente certificación en Madrid a 16 de octubre de 2013. [Orador 6]: Gracias, señora secretaria general. Y a continuación, el profesor don Juan San Martín Lozada, que actuará como padrino, por lo que conducirá y acompañará la presencia de todos los aquí reunidos al recipiendario que va a ser investido, doctor Núñez Causa. levantados y cubridos. Señoras y señores, sentados y descubríos. Tiene la palabra el profesor San Martín Lozada, que hará el alabatio del profesor Martínez Sánchez. [Orador 2]: Excelentísimo y magnífico rector, autoridades académicas, señoras y señores, es privilegio y motivo de gran satisfacción decirle al audacio de Manuel Martínez Sánchez, del que fui un temprano coetáneo en Estados Unidos... Este laudacio celebra la extraordinaria actividad del profesor Martínez Sánchez en investigación, en docencia y en la conexión académica con España y particularmente con nuestra Universidad Politécnica. Martínez Sánchez se graduó en la Escuela de Ingenieros Aeronáuticos en junio de 1967 con el número uno de su promoción. Recién graduado, partió para el Massachusetts Institute of Technology, MIT, con una beca de dos años, cofinanciada por NASA y ESRO, antecesora de la Agencia Espacial Europea, ESA, que le permitió obtener grados máster e engineer en aeronáutics y astronautics de 1967 al 69. De vuelta a MIT, tras cumplir meses de inminencia universitaria, realizó el doctorado entre 1970 y el 73 con una Research Assistantship de la US Air Force. Seguidamente comenzó una carrera académica interrumpida en MIT. Su actividad investigadora ha abarcado múltiples temas en las áreas aeronáutica, al principio de su carrera, y espacial, en particular en el campo de la propulsión, y ha estado financiada principalmente por NASA, la Fuerza Aérea Americana y compañías del sector aeroespacial, Loral, Aerodyne, Primix Aerospace, General Electric, Aircraft Engines, Busec, La labor de investigación del profesor Martínez Sánchez, que se refleja en sus 200 publicaciones, exhibe la singular conjunción de tres habilidades. Por una parte, la eficaz aplicación de fluidodinámica y física de plasmas para modelar muy diversos procesos de interés técnico. Por otra parte, un continuado trabajo experimental. En la década de los 80, Manuel Martínez Sánchez se hizo responsable y promotor de la propulsión espacial en MIT, fundando junto con el profesor Dan Hastings el Space Propulsion Laboratory, que dirigió durante tres décadas. Con financiación de la US Air Force, Martínez Sánchez desarrolló tres cámaras de vacío de alta calidad y una variedad de instrumentos auxiliar, lo que resultó ser imán para atraer estudiantes capaces, interesados en realizar investigación hands-on en propulsión espacial. Finalmente, Martínez Sánchez ha desarrollado con estudiantes los más avanzados códigos numéricos para analizar condiciones de plasma en propulsión de efecto Hall, y su laboratorio es líder asimismo en la simulación numérica de propulsión coloidal. Su investigación en el área aeronáutica abarca generadores magnetodinámicos, turbinas de gas, aerogeneradores y combustión. En generadores MHD destaca su contribución al estudio teórico y experimental de la formación de arcos entre electrodos y otros varios efectos como la no uniformidad espacial del plasma. En el área altamente competitiva de turbomaquinaria, contribuyó a la teoría del Alford Force sobre inestabilidades rotodinámicas en turbinas y compresores, obteniendo por ello la prestigiosa medalla Melville en 2003 y otros dos galardones de la American Society of Mechanical Engineers. En aerogeneradores, Martínez Sánchez contribuyó a la teoría de su aerodinámica, el control de velocidad y de paso para reducir vibraciones, y los efectos de su conexión a la red. Actualmente dirige una tesis doctoral sobre una técnica innovadora de estabilización de combustión con mezcla pobre mediante pulsos ultra rápidos de plasmas de alto voltaje. Su investigación en el área espacial abarca las amarras espaciales, múltiples sistemas de propulsión y dinámica orbital. En este último campo estudió la optimización de trayectorias de bajo empuje para la empresa Loral, obteniendo resultados semianalíticos para transparentes en dos y tres dimensiones que Loral ha utilizado. En el área de las amarras espaciales, el profesor Martínez Sánchez fue pionero en el análisis del bombeo paramétrico de energía orbital por variación de longitud de la amarra y la utilización de amarras en condiciones de emisión de electrones secundarios para sondear la capa ionosférica E. Martínez Sánchez colaboró asimismo en la determinación de la impedancia de radiación de amarra y en la plasmación del fundamental concepto de amarra sin recubrimiento aislante. Una nueva área de investigación trata el concepto de radiation belt remediation, en el que se usarían amarras como antenas con longitud del orden del kilómetro, emitiendo ondas de baja frecuencia para precipitar las cargas de alta energía atrapadas en los cinturones de radiación de Van Allen, que son críticamente dañinas para la electrónica de satélites. En propulsión espacial avanzada, Martínez Sánchez ha realizado contribuciones pioneras para muchos tipos de motores de plasma, resistoyets de arco eléctrico, magnetoplasmas dinámicos de efecto Hall, coloidales. En resistoyets fue consultor del oral para resolver un problema de obturación prematura del inyector de hidracina. En motores de arco eléctrico, Martínez Sánchez esclareció la dinámica de no equilibrio, explicando por primera vez la caída de potencial de ánodo por dicho efecto. En motores magnetoplasma dinámicos destacan las contribuciones teóricas y los códigos numéricos para la comprensión de la fluidodinámica del plasma en los mismos y en particular el fenómeno de la llamada onset instability mediante desarrollos teóricos experimentales. Clarificó además la estructura unidimensional magnetoplasma dinámica explicando el papel de las sucesivas singularidades sónica y albénica. En motores de efecto Hall, Martínez Sánchez ha realizado contribuciones particularmente fundamentales. La investigación en esos motores había sido suspendida en los Estados Unidos en el 70, pero en la URSS había continuado hasta el punto de su utilización en vuelo. En 1992, coincidiendo con un periodo de excepcional apertura de la ciencia y tecnología rusas al resto del mundo, Martínez Sánchez promovió un seminario en MIT entre expertos rusos en motores Hall de la compañía FACAL y del Moscow Aviation Institute, e ingenieros de NASA, la Fuerza Aérea Americana, la industria y MIT, que catalizó la reactivación de investigación de esa propulsión en Estados Unidos y en Europa. Su equipo ha trabajado intensamente en los aspectos teóricos, numéricos y experimentales de los mismos. Así, su Space Propulsion Lab ha desarrollado los códigos de simulación más avanzados de los motores Hall, que son hoy usados en el Jet Propulsion Laboratory de NASA y en el Air Force Research Laboratory para predicciones de actuación y vida útil, y han sido replicados por otros grupos. Asimismo, el Space Propulsion Lab ha fabricado minimotores de 50 a 100 vatios, buscando extender los límites de actuación eficientes de los motores Hall. Finalmente, ha realizado aportaciones teóricas cruciales para el modelado y comprensión en la dinámica del plasma. Actualmente, dentro de un proyecto interuniversitario de propulsión espacial avanzada con las universidades de Stanford y Princeton, financiado por el Air Force Research Lab, dirige la investigación de un diseño modificado de motor de efecto Hall, el cual, mediante apantallamiento magnético de las paredes de la cámara, reduce apreciablemente los problemas de erosión y pérdidas de energía en las paredes. En propulsión coloidal, también llamada electrospray, Martínez Sánchez fue hace unos 15 años el principal promotor de su resurrección en la búsqueda de micropropulsión de alto impulso específico. Esta tecnología, abandonada también en la década de los 70 por el desarrollo del motor iónico combinado con la reducción en la financiación de estudios espaciales, es hoy una de las más prometedoras en el rango de la micropropulsión de mini satélites o para maniobras de precisión. Su laboratorio es líder en la experimentación de la misma, la fabricación de paneles de micropropulsores y su simulación numérica. Martínez Sánchez es coautor de dos patentes en este campo. De la primera, Method to Produce Ions in Nanodrops, son co-inventores el profesor Fernández de la Mora en Yale y Manuel Gamero Castaño, entonces en Busek. La segunda patente, FOCUS negativa ion beam field source, describe una fuente monocromática de iones puros para aplicaciones en litografía y microscopía que es capaz de generar iones negativos altamente reactivos. Se negocia ahora su licencia con compañías dedicadas a la tecnología de haces de iones. Manuel Martínez Sánchez intervino decisivamente hace 20 años en la reconversión de la compañía americana Busex, cita cerca de Boston, en Natick, al sector de la propulsión espacial, participando en el diseño de los motores de efecto Hall Busex Hall Thruster 200, hoy operado por la Fuerza Aérea Americana, en Busex Hall Thruster 4000, hoy comercializado por Aerojet. y en los motores de electrospray que operarán próximamente en la misión LISA Pathfinder de ESA-NASA, prevista para el 2015 y que testará la recepción de ondas gravitacionales de muy baja frecuencia. En su actividad docente, el profesor Martínez Sánchez, a lo largo de 40 años, ha impartido una extraordinaria variedad de materias de aeronáutica y astronáutica. Siempre le interesó la eficaz transmisión de saber técnico a nuevas generaciones de ingenieros, en particular en el área huidiza de la enseñanza de creatividad en ingeniería. Una razón de su especial atractivo para los estudiantes ha sido su habilidad en comunicar desafíos intelectuales, debido en parte a su propia intensa involucración en problemas, su estar alerta a oportunidades de investigación interesantes en áreas variadas y su capacidad para enseñar a modelar situaciones físicas muy diversas, capacidad que es esencial en ingeniería. Para el grado Bachelor, que abarca cuatro años, se requiere en MIT haber cruzado allí al menos tres años, incluyendo el cuarto y último. Cierto número de los futuros titulados suele ingresar en MIT en el segundo año y se encuentra con el singular programa de Unified Engineering, que integra enseñanza de estructuras, materiales, mecánica de fluidos, termodinámica, propulsión, señales y sistemas. Aparte de usuales problemas semanales, se plantean algunos ejercicios de sistemas que integran cuestiones de dos o más de esas materias, acopladas con tareas de taller o laboratorio. Al acabar el curso, suele haber competición de vuelo de algún modelo de vio modificado en esos ejercicios. Martínez Sánchez fue coordinador de Unified Engineering durante dos periodos de tres años y presidió en 2005 el comité para revisar el programa. Martínez Sánchez ha sido asimismo responsable de los estudios de grado bachelor en su departamento de aeronáutica y astronáutica por un periodo de siete años y fue responsable del programa de doctorado durante varios periodos en los que contribuyó activamente al diseño curricular y a la internacionalización del departamento. Él mismo ha enseñado repetidamente múltiples materias en estudios de grado bachelor y de posgrado, incluyendo el Project Lab, casas ionizados, motores cohete, propulsión hipersónica, propulsión espacial, Creó estas dos últimas asignaturas de posgrado en áreas no previamente consideradas y publicó lecciones online en el OpenCourseWare de MIT de acceso universal. Una de ellas, Propulsión Espacial, ha servido de modelo para asignaturas similares en centros como el Rensselaer Polytechnic Institute, el Worcester Polytechnic Institute, la Universidad de Maryland. Aunque estrictamente no constituya docencia, interesa señalar que Martínez Sánchez dirigió 93 tesis de grado máster. 32 tesis doctorales y 4 tesis de grado bachelor. Esto se manifiesta en que a lo largo de muchos años supervisaba año tras año una media de 10-12 estudiantes realizando tesis. La intensa actividad simultánea de investigación y docencia es particularmente característica de MIT. Investigación y docencia en ciencia e ingeniería estuvieron ausentes de las universidades durante los críticos siglos XVI al XVIII. Galileo en Padua y Newton en Cambridge enseñaban matemáticas, un saber de la antigüedad antigua. La primera universidad que combinó investigación y docencia por líderes en investigación fue la Ecole Polytechnique, fundada en París en 1794. Su ejemplo cundió en Alemania, pero no en Oxford o Cambridge. y no en Estados Unidos. Mediado el 19 se encuentra científicos singulares como Joseph Henry en Princeton y Luis Agassiz en Harvard, pero en general los estudios de ciencias eran poco respetados por profesores y estudiantes. Solo abarcaban tres años para el grado bachelor y el nivel de admisión era bajo. A Yale a los estudiantes de ciencias no les era permitido to sit with regular students in chapel. Sí hubo cambios importantes en el último tercio del siglo. En los años 60 se fundó en Boston, MIT, que revolucionó la docencia en ingeniería. En 1876, en Baltimore, la primera universidad John Hopkins, con énfasis en investigación y docencia de posgrado, que introdujo el concepto de Doctor of Philosophy, el PhD que conocemos. En 1892, la Universidad de Chicago, cuyo primer presidente, William Harper, anunció que la promoción del profesorado se basaría en el trabajo de investigación. Pero el investigador americano necesitó durante largo tiempo completar su estancia, su formación en estancias en Europa, en particular en Alemania. Todavía era así en 1930. Y fue la rápida finalización de la Segunda Guerra Mundial, tras los episodios de Hiroshima y Nagasaki, lo que resultó en un incremento explosivo en financiación federal de la investigación. Hubo picos espectaculares como el periodo 58-63, tras el Sputnik soviético, seguidos de sustanciales reducciones como a mitad de los años 60 y en los 70. En 1966, el presidente Johnson había pedido a la comunidad en investigación biomédica básica resultados útiles para la sociedad. Sea como sea, la docencia es lo que justifica un profesor en Estados Unidos. En Maití paga un profesor como Manuel Martínez Sánchez solo por enseñar. Se le paga el año académico, nueve meses de agosto a mayo. Eso es así en una gran universidad como MIT y una pequeña universidad pública de California. Es así ahora y era así en los años 60 del pasado siglo y ciertamente en el siglo XIX. Pero ser profesor tiene ventajas. Alcanzado el rango de associate, recibe tenure, un compromiso de trabajo por vida, una muy rara avis en los Estados Unidos donde estrictamente no existe el funcionario vitalicio. Por otra parte, puede trabajar de consultor durante el año académico hasta un 20% del tiempo y completar su sueldo académico con un sueldo de verano de hasta tres novenos de aquel si obtiene contratos de investigación que prestigen a su universidad, la mantienen económicamente en la frontera del conocimiento y permiten atraer los mejores profesores y estudiantes. ¿Y por qué enseñar? Quizá para descansar del esfuerzo por entender e inventar o descubrir algo. Y para distanciarte de ciertos aspectos del trabajo de investigación, búsqueda de notoriedad, publicación apresurada de resultados. Y para explicar, porque en ocasiones el profesor aprende. Cuando un estudiante brillante le pregunta por la relevancia de parte de cierta materia para apreciar mecanismos de la naturaleza, le puede abrir los ojos a sus nuevos estudios. En una universidad americana, un investigador no profesor es un ciudadano de segunda. Quizás realice investigación aceptable, pero su posición es frágil y se la reconsidera regularmente en lo que se llama rolling tenure. El caso de investigadores en grandes centros asociados a universidades puede ser particularmente dramático. Hace solo meses, el US Department of Energy retiró la financiación a un centro asociado a MIT, el Plasma Science and Fusion Center, que alojaba una de las tres máquinas Tokamak de Estados Unidos, donde se persigue la fusión termonuclear por confinamiento magnético. Técnicos e investigadores quedan sin trabajo. Hace dos años, NASA se retiró de la misión EJSM a Júpiter, que llevaría una nave de ESA a la Luna Ganymede y otra de NASA a la Luna Europa, donde sí podría haber vida. Quizá la misión Juno y la ruta Júpiter hayan salvado expertos en modelos de su magnetosfera y sus lunas en el Jet Propulsion Lab de NASA asociado al California Institute of Technology. Y hace diez años hubo conmoción en el Smithsonian Observatory asociado a Harvard con el posible paso de su financiación de directa a través de la propia Smithsonian Institution a indirecta a través de la National Science Foundation. En esa misma época ocurrió la tragedia del transbordador Columbia y un grupo de trabajo en amarras espaciales que financiaba NASA colapsó en el Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics. Sorprende así que en la universidad española se pueda ser profesor durante décadas sin dar palo al agua. en docencia, quizá co-dirigir tesis. Tales investigadores podrían trabajar en el INTA, el Ciamat o alguno de los múltiples centros del Consejo de Investigaciones Científicas, donde también co-dirigir tesis. Me temo que allí el trabajo no sea como el de un profesor de universidad que no enseña. Sin clases, sin su preparación, coordinación con colegas, tutorías, exámenes, su corrección, una extrema libertad permite envidiar la holgura de horas, días, meses. Se entiende que en julio del pasado año la UPM declarase de la docencia que nuestros profesores tienen el derecho y el deber de ejercerla. En el presente proceso de internacionalización de universidades, profesores de MIT como Martínez Sánchez han sido pioneros. Por ejemplo, MIT desarrolló instrumentos computarizados que permiten a estudiantes realizar experimentos en sus laboratorios, digamos desde África. Uno de los novedosos programas bilaterales, el MISTI, MIT Science Technology Initiative, tiene por objetivo ayudar a estudiantes de MIT a conectarse internacionalmente y recíprocamente, abrir conductos de empresas u organismos internacionales para conectar con incipientes investigadores de MIT. Martínez Sánchez fue cofundador y codirector de uno de los programas de más éxito del MISTI, el MIT Spain. Gracias en parte a sus labores de embajador y apoyo, MIT Spain alcanzó un alto número de estancias de estudiantes de MIT en universidades y compañías españolas por periodos de tres a seis meses. Por otra parte, el profesor Martínez Sánchez ha realizado una notable labor de conexión académica internacional, particularmente con España. Como miembro del Comité de Grado Bachelor, fue responsable de establecer acuerdos de intercambio de estudiantes de grado entre su departamento y varios centros europeos de excelencia, incluyendo SUPJ, el Imperial College y, muy en particular, ETSIAUPM. En 1993, Manuel Martínez Sánchez, juntamente con el entonces director de la ATSIA, Pascual Tarín, fue impulsor, negociador, redactor y administrador del único acuerdo entre un departamento de MIT y la UPM para el intercambio de estudiantes de grado. El acuerdo contempla el intercambio paritario de estudiantes de grado durante uno o dos semestres. Un elemento central para la efectividad del acuerdo es el pago de derechos académicos en la universidad de origen. La interacción de Martínez Sánchez con España, iniciada en una estancia sabática con el profesor Amable Liñán en 1989, tiene su personal carácter dual. Por una parte, dio lugar a colaboraciones en investigación con los profesores Francisco Higuera, en mecánica de fluidos, y Eduardo Edo, en matemáticas, muy intensamente en estudios sobre motores Hall. Por otra parte, desde 2004, en una serie de estancias cortas culminadas con un semestre sabático en 2007, Martínez Sánchez diseñó el currículo del nuevo grado de Ingeniería Aeronáutica de la Universidad Politécnica de Cataluña y desarrolló y enseñó propulsión y propulsión espacial. En 2008, 2009 y 2010, como profesor invitado, participó en la enseñanza de esta última por videoconferencia desde MIT. En el pasado curso, Martínez Sánchez fue invitado a formar parte del comité de la Universidad Carlos III de Madrid para el diseño de grado máster y doctorado en ingeniería aeroespacial. En 2012 se le nombró allí para una nueva cátedra de excelencia. Ha estado colaborando en diseñar el currículo para su programa aeroespacial y enseñando este otoño una de las nuevas asignaturas, propulsión por cohete. En la primavera de 2014 estará desarrollando una nueva asignatura para la Universidad Nacional de Singapur, donde enseñaría en el otoño. El profesor Martínez Sánchez, que vive y trabaja desde hace medio siglo en los Estados Unidos, no es ciudadano de ese país. Sorprendentemente, nunca solicitó serlo. Podemos imaginar que perdió oportunidades de progreso académico y económico durante décadas de guerra fría y carrera espacial en un centro como MIT, en un departamento de aeronáutica y astronáutica con particular especialización en propulsión espacial. Todo ello en un país como Estados Unidos, generoso por historia en la concesión de ciudadanía. Un ejemplo comparativo. Conozco a alguien que nació en Suecia, en Uppsala, de padres extranjeros y no tiene ciudadanía sueca. Por el contrario, conozco a alguien que nació en Princeton, New Jersey, de padres extranjeros y tiene ciudadanía abinicio en todo el territorio de la Unión Norteamericana. Me temo, sin embargo, que es algo más difícil salirse de la Unión llevándose territorio de conciudadanía. Abraham Lincoln inició su primera presidencia el 4 de marzo de 1861. Conozco bien la fecha porque yo nací al cabo de exactamente 80 años menos un día, y lamento esa prisa en nacer. Se había ya producido la secesión de siete estados. En su discurso inaugural, en las escaleras del Capitolio entonces de construcción, Lincoln incluyó cierta declaración, 14 palabras. Su traducción y adaptación en el presente al román paladino de Gonzalo de Berceo serían 13 palabras. Ninguna comunidad autónoma, por sí y ante sí, puede legalmente irse de España, llevándose de ciudadanos territorio. Es todo. Gracias. [Orador 6]: Muchas gracias, profesor San Martín. Y ahora, señoras y señores, se va a proceder a la solemne investidura como doctora en discausa del profesor don Manuel Martínez Sánchez. Levantados y cubridos. Por consejo de gobierno de la Universidad Politécnica de Madrid, a propuesta de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Aeronáuticos y en testimonio del reconocimiento de vuestros relevantes méritos, habéis sido nombrado doctor honoris causa de esta universidad. En virtud de la autoridad que me está conferida, os entrego dicho título y os impongo los símbolos que acompañan al grado que ahora se os otorga. Os impongo el birrete laureado, antiquísimo y venerado símbolo del magisterio. Llevadlo sobre vuestra cabeza como la corona de vuestros estudios y merecimientos. Recibid el libro de la ciencia, conservadlo como símbolo de cuanto tenéis que aprender y enseñar y que sea para vos significación y recordatorio de que, por grande que vuestro ingenio fuere, debéis rendir acatamiento y veneración a la doctrina de vuestros maestros y predecesores. Recibís el anillo que la antigua universidad se entregaba como símbolo de alianza con la misma y como emblema de privilegio de firmar y sellar los dictámenes, consultas y censuras de vuestra ciencia y profesión. Asimismo, recibís los guantes blancos, símbolo de la pureza que deben conservar vuestras manos, uno y otros signos también de la distinción de vuestra categoría y dignidad. Porque os habéis incorporado a esta universidad, recibid en nombre de nuestros profesores el abrazo de fraternidad de los que se honran y congratulan de ser vuestros compañeros. Señoras y señores, sentados y descubridos. Tiene la palabra el profesor Martínez Sánchez como nuevo doctor honoris causa. [Orador 3]: Excelentísimo señor rector magnífico. autoridades académicas de la Universidad Politécnica de Madrid, distinguidos colegas, queridos parientes y amigos. Como es natural, quiero empezar con unas palabras de agradecimiento por el aprecio que me habéis demostrado con la concesión de este doctorado honorífico y con vuestra presencia en este acto. Mi inclusión en la lista de personalidades ilustres cuyos retratos adornan el pasillo de este rectorado es para mí a la vez motivo de orgullo profundo y de asombro no menos profundo. Cuando el profesor Juan San Martín, cuyas palabras iniciales agradezco de manera especial, me anunció que la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Aeronáuticos me iba a proponer a la Politécnica de Madrid para esta distinción, tuve la fuerte tentación de negarme a aceptarla. En aplicación del dictum de Groucho Marx, yo no quiero pertenecer a ninguna institución que acepte a tipos como yo. Después me pudo la vanidad, y aquí me tienen. No hay por qué esconder mi nerviosismo ante el desafío de decirles a ustedes algo con algún sentido científico y con una mínima elegancia. En cuanto a la ciencia, está en la sala amable Liñán. maestro de todos los ingenieros aeronáuticos o de todos los ingenieros de España. En cuanto a la oratoria, nos acompaña Fernando Suárez, maestro de todos los oradores políticos o de todos los oradores del país español. Así que sin siquiera nombrar a varios otros de los presentes cuyas habilidades y sabiduría admiro profundamente, comprenderán ustedes que hoy y en tal compañía me sienta más alumno que profesor. Y ya que debo al menos intentar dar una justificación a esta distinción, trazaré un bosquejo de mi trayectoria profesional, en parte repitiendo algunas de las cosas que Juan San Martín ha dicho, espero no repetir demasiado. Propiamente hablando, mi trayectoria empezó en aquel día, ya hace 50 años, en que pisé por primera vez nuestra querida ETSI-A y me vi sumergido en la vorágine que era el curso de iniciación. A ritmo siempre cercano al límite humano, prendí entonces con alfileres casi todo lo que luego he ido cosiendo con el hilo de los años. Y es posible que la cumbre de mis logros académicos fuera el aprobar ese curso en junio, noticia que casi nos causó sendos infartos a Pascual Tarín, mi compañero de fatigas, y a mí. La siguiente efeméride de rango superior fue mi encuentro con Dorita en Burgos, consecuencia de mi habilidad para esconder mis pies planos, en el examen médico para la milicia aérea universitaria. Y ya después la concesión en 1967 de una beca magnífica para un año, no dos años, de máster en Estados Unidos. Y llegué al Instituto Tecnológico de Massachusetts, como le llamamos allí, el MIT, a recomendación de amable liñán, sin saber muy bien dónde me metía. y con el ánimo bastante encogido por la fama conocida de que allí eran todos genios. El susto se me fue pasando al comprobar que mi formación era, si acaso, mejor que la de la mayoría de los estudiantes compañeros de estudios de allí. Y digo esto porque creo que sigue siendo verdad a día de hoy, para la mayoría de los estudiantes al menos. En este punto, vistas las dificultades actuales en España, toco madera con respecto al futuro. Y del máster, ya con financiación local, pasé al doctorado y ahí aprendí la importancia de un supervisor que fue Albert Solvés, no solo brillante, sino dispuesto al esfuerzo continuado para desastrar discusión a discusión al candidato. Lamenté su paso a la industria, donde forjó después una carrera ilustre de liderazgo tecnológico, pero he de confesar que eso me abrió la posibilidad inesperada de un puesto de profesor para reemplazarle. Ya como profesor, mi investigación se centró inicialmente en la magnetohidrodinámica, o MHD, para la generación de energía eléctrica mediante aceleración de un fluido ionizado, Siguiendo los pasos de Solves y de nuestro común mentor, Jack Kerrybrook, el tema me forzó a iniciar el aprendizaje, que aún continúa, de la física de los plasmas. Me refiero, claro, a los gases ionizados y no al plasma sanguíneo. Esto de la física de plasmas es cosa, en principio, bien alejada de la aeronáutica, pero he ido aprendiendo... que como ingeniero aeronáutico mi bagaje en mecánica de fluidos, en particular la compresible, me daba una cierta ventaja diferencial con respecto incluso a especialistas en la física del plasma. De todos modos, el entusiasmo inicial por la generación de energía eléctrica sin partes móviles, que era el atractivo de la magnetohidrodinámica, fue cediendo a un cierto desánimo en vista de la acumulación de dificultades que no éramos capaces de resolver completamente y el progreso a la vez de otros métodos competitivos plasmado mayormente en los turbogeneradores avanzados que son parientes de los motores de avión. Cuando el tema ya dejó de ser atractivo, busqué un movimiento lateral en mi carrera y lo logré, uniéndome al grupo entonces reducido de los investigadores de la propulsión para el espacio, para astronaves. Aquí también se usaban plasmas, pero pronto me di cuenta de que su comportamiento se parecía poco al de la magneto-hidrodinámica que tanto trabajo me había costado aprender. Veinte años aprendiendo a decir penícula y ahora resulta que se dice FLIMM. En los 30 años siguientes he ido descubriendo, entre comillas, periódicamente, otros regímenes de este campo. Magnetización, radiofrecuencia, pulsos rápidos, química acoplada. A quien busque un campo rico en fenomenología y no reductible todavía a meras formulaciones matemáticas, le propongo el del plasma y sus aplicaciones. Allí atisbará la tecnología de la fabricación de microchips, la dinámica estelar, la meteorología de la ionosfera, la fusión nuclear, la tecnología de la iluminación, la propulsión iónica y otros fenómenos y curiosidades que resultan fascinantes al intelecto, además de útiles al ingeniero. Como actividad en cierto modo complementaria, dediqué algún tiempo a la energía eólica. en los años hacia 1975 al 80, en que esto era todavía quijotesco. Recuerdo un ciclo de conferencias que dicté aquí en Madrid por aquellos años, sin conseguir convencer a los ingenieros de Iberdrola, creo, y otras organizaciones de que ahí podría haber futuro. Entre el 87 y el 93 toqué temas de propulsión a chorro más tradicional y dirigí dos tesis doctorales sobre problemas de la dinámica de turbomáquinas. De estos dos estudiantes, uno, Knox Millsaps, es ahora decano de la Naval Postgraduate School, Monterrey, y el otro, Sheng Song, es catedrático de la Universidad de Seúl y organizó este año la International Gas Turbine Conference. Más adelante, en colaboración con SENSON y con un equipo de General Electric, conseguimos explicar en detalle por qué la mayoría de los diseños de turbomáquina no sucumben a la llamada inestabilidad de Alford, que previamente habíamos claramente documentado en el laboratorio para las turbinas. Este trabajo conjunto nos valió, como Juan dijo, la medalla Melville en el 2003, que concede cada dos años la ASME, para la contribución más sobresaliente en ese periodo a la mecánica, a la ingeniería mecánica. Siempre he encontrado irónico que este haya sido uno de mis logros más reconocidos, siendo como lo fue en un campo que no era mi centro de actividad. Es posiblemente otra muestra de la relativa dificultad de la física de plasmas que aún no controlo totalmente. Y volviendo a esta última, mis relativamente modestas contribuciones a la magneto-hidrodinámica me granjearon el apoyo de algunas de las personalidades científicas de la época, en la que todavía campeaban las figuras dominantes de los años 60, como Arthur Kantrovich y el propio Jack Kerrebrook. Y ese apoyo fue esencial para que el MIT me concediera una posición permanente, la temida tenure decision. Uno de mis recuerdos de aquel proceso fue la entrevista decisiva con Kantrovich, conocedor de su fama como uno de los gigantes de la reentrada de astronaves y de los láseres de alta potencia y de su reputación de dureza casi feroz con sus subordinados. Fui a aquella entrevista con mis mejores armas preparadas en la mecánica básica de plasmas y con los nervios a flor de punta. Pues bien, su única pregunta técnica fue, ¿qué opinaba yo de los problemas planteados por el diseño del corazón artificial? Que era tema entonces en Candelero. Cogido a contrapié, solo supe decir algo sobre la posible deposición de plaquetas en la bifurcación de las arterias y cómo podría ser bueno el promover una mayor turbulencia de la sangre en aquellas zonas. Le pareció de perlas, me dio un abrazo y pasé el trago. Ya en el área de la propulsión espacial, es decir, a partir de 1983, mis tareas iniciales fueron de tipo teórico y solamente a partir del 98 aproximadamente he dedicado alguna atención a lo experimental. Uno de mis trabajos teóricos que me enorgullecen fue la clarificación en un artículo del 91, lo ha mencionado Juan, de la estructura de un plasma acelerado por las fuerzas magnéticas en el régimen de los llamados motores MPD, magnetoplasma dinámica. Allí mostré cómo el plasma debe pasar sucesivamente por un punto sónico y un punto alfbénico, ambos de naturaleza singular, por ser donde la velocidad del gas se iguala a la de un tipo u otro de onda. Y esto condiciona fuertemente las actuaciones de estos motores. Curiosamente, hube de luchar contra el rechazo inicial del artículo por unos revisores que no comprendían el concepto de flujo ahogado y sus connotaciones. es un ejemplo de las desventajas de la excesiva especialización por campos, que ya lamentaba mi colega Juan Carlos Laseras en su discurso de aceptación aquí mismo hace dos años. En 1989 realicé una estancia sabática de seis meses en la ETSIA, acogido como no por amable Liñán. Compartí despacho con Paco Higuera, con quien colaboré o más bien asistí en su doble significado de estar presente y de ayudar en un estudio de chorros deflectados por un flujo perpendicular. Aparte de esto, la estancia me sirvió para reanudar mis lazos con la escuela, que se fueron luego intensificando. En particular, mi colaboración con Juan San Martín y luego con Eduardo Aedo ha sido profunda y fructífera. Para entonces ya llevaba ya unos años dedicando alguna atención al estudio de las aplicaciones posibles de las amarras espaciales o tethers en inglés. También ha quedado la palabra tether en la jerga técnica internacional. Son básicamente cables largos colgando de satélites en órbita. a cuyo estudio me inició su creador, el ilustre científico italiano Bepi Colombo, que seguramente conocerán por la nave con su nombre que va ahora mismo hacia Mercurio. Fue Bepi quien primero concedió la posible utilización del campo eléctrico inducido en una marra metálica larga moviéndose a velocidad orbital en el campo magnético de la Tierra. y conocedor de mi trabajo en conceptos similares en gases, como es la magnetohidrodinámica, me lo explicó en un cóctel en MIT al terminar su estancia allí de sabático. Y hube de disculparme luego profusamente ante un irritado Bepi por mi escepticismo inicial ante idea tan peregrina. Aparte de genial, Bepi era orgulloso e irascible. Pues bien, cuando yo a mi vez le expliqué la idea a San Martín, Juan vio inmediatamente no solo su conexión con su propio trabajo anterior en teoría de sondas, sino su potencialidad futura para varias aplicaciones. Fruto de nuestro trabajo conjunto en esto fue un artículo con Aedo como tercer autor, también en 1991, que ha sido luego referencia obligada en la literatura sobre Amarras. En él se proponía una manera natural y elegante de capturar los electrones necesarios para facilitar el paso de corriente por la amarra, corriente que a su vez sirve para generar fuerzas de frenado o de aceleración y, por tanto, para generar o disipar potencia a bordo de la astronave portadora. A este han seguido varios otros, que sería prolijo enumerar aquí. Juan se ha convertido en patrón santo de esta especialidad y sigue generando ideas y análisis que le han reportado justa fama mundial. Eduardo Aedo, antiguo alumno de Juan San Martín, ha sido y sigue siendo un colaborador esencial en mis estudios sobre motores Hall de plasma y más recientemente otros temas relacionados. como los motores basados en ondas de tipo helicón o las toberas magnéticas, donde han tomado él y sus alumnos la delantera y han alcanzado a su vez posición de liderazgo internacional. Por citar solamente un hito, Eduardo y su entonces estudiante colaborador Félix Parra, Retomaron un estudio numérico que yo había iniciado en el 95 con Mike Fyfe, entonces estudiante mío. Lo pulieron y corrigieron y juntos escribimos otro artículo seminal que ha llevado al uso generalizado de ese método por colegas en todo el mundo. Celis Parra, después de un máster conmigo, completó su doctorado en el Departamento de Ingeniería Nuclear del MIT. y tras solo dos años de postdoctorado y dos como profesor en MIT, inicia ahora su trabajo como lecturer with tenure en Oxford. Para no alargar indebidamente este resumen, paso por alto algunos otros resultados de mi trabajo en propulsión por plasma, pero sí quiero destacar uno del que me siento particularmente orgulloso, el rescate y relanzamiento de la propulsión miniaturizada mediante electrodispersión líquida, que también aludió Juan. Electrospray Propulsion es el término inglés. Es este un tema con una curiosa concentración de talento en España. Juan Fernández de la Mora en Yale, el malogrado Antonio Barrero en Sevilla, Alfonso Gañancalvo también en Sevilla, Manuel Gamero ahora en la Universidad de South en California y otros son referentes mundiales. Y he oído mencionar a la mafia española del electrospray. Pero yo llegué a este campo de forma inopinada hacia 1997, cuando mi estudiante doctoral, Vadim Caims, y yo nos devanábamos los sesos en busca de un régimen propulsivo con las propiedades de escalado necesarias para su aplicación en el rango de las decenas de micronewtons, que es el peso de unos pelos, básicamente, de empuje, apropiado a los micro y nanosatélites que empezaban a concebirse por entonces. cuando por eliminación concluimos que el mecanismo electrostático era naturalmente miniaturizable y repasamos la literatura de los años gloriosos de la NASA, 1963 al 75, en los que se había casi puesto a punto la entonces llamada propulsión coloidal. Para luego abandonarla, cuando los recortes de Nixon, decidimos hacer una visita a otro antiguo alumno de la HCA, Juan Fernández de la Mora, en la cercana Yale, Habíamos oído de su brillante trabajo sobre la generación y propiedades de las nanogotas cargadas que se pueden extraer de una solución electrolítica. Juan había heredado el laboratorio de su maestro John Feng y también su interés por la electrodispersión, que le había de reportar el Nobel de Química en el 2003. Recuerdo aquella visita como uno de los días más productivos de mi carrera. Tanto Juan como yo percibimos enseguida el potencial del tema para la propulsión y la discusión fue centelleante. Al cabo del día teníamos bosquejado el plan de trabajo para los siguientes diez años y luego iniciamos una colaboración que aún dura. Juan y sus alumnos demostraron que también se pueden extraer iones desnudos y no solo gotas con carga. Y lo sano mi estudiante y yo lo confirmamos enseguida en el MIT, Juan ha continuado poniendo el énfasis en la ciencia básica y mi laboratorio apostó por el desarrollo práctico de estas ideas. Aparte de Vadim Caíns, supervisé el doctorado en este campo de un colombiano, Luis Velázquez, un francés, Blaise Cassand, y dos mexicanos, Jorge Carretero y Paulo Lozano. Este último acaba de obtener la tenure como profesor del MIT y yo le he pasado las riendas del Space Propulsion Laboratory, del cual ya no soy director. En sus manos, esta rama de la ciencia y la ingeniería tienen un futuro prometedor. Habiendo construido sobre las bases científicas que iniciaron FEN y de la Mora, y continuamos nosotros, Paulo ha establecido la electrodispersión con líquidos iónicos y base porosa microfabricada como el camino a seguir en la micropropulsión y ya es ahora mismo líder mundial en ese campo. Esto me trae a la reflexión de que uno de los aspectos más agradables de la vida de un profesor es la paternidad académica, que da la satisfacción de haber sembrado en campo fértil. He firmado 27 tesis doctorales, más las dos aún en marcha de dos españolas brillantes, María de Soria Santa Cruz y Carmen Guerra. Si a esto se añaden las casi 100 tesis de maestría, se verá que no he estado solo en mi trabajo de investigación. A todos ellos les dedico hoy este grado, adquirido con tanto menos esfuerzo del que ellos ejercieron para el suyo. Y concluyo como empecé, con mi agradecimiento profundo a la Universidad Politécnica de Madrid, mi alma mater, por haber abierto y ahora casi cerrado mi carrera académica. A Dorita, que me ha arropado y tolerado tantos años, a las autoridades que tan benévolas se han mostrado conmigo y a todos ustedes que me han acompañado en este día tan especial para mí. et nunc vale. [Orador 6]: Profesor, doctor Manuel Martínez Sánchez, señor presidente del Consejo Social de esta universidad, vicerectores, secretaria general, director de gabinete, defensor de la universidad, directores de escuela, decano de facultad, Autoridades académicas, profesor San Martín, padrino del nuevo doctor Andrés Causa, señoras y señores doctores, señores y señores miembros de la comunidad universitaria, señoras y señores representantes de entidades que hoy nos acompañan, señoras y señores. Permítame iniciar estas palabras agradeciéndoles a todos ustedes su asistencia a esta solemne investidura como doctor no discausa del profesor Martínez Sánchez y, como no puede ser de otra manera, expresando mi más sincera felicitación al profesor Manuel Martínez Sánchez y agradeciéndole su aceptación, que por lo visto estuvo en riesgo, para integrarse en el claustro doctoral de la que ya era, por sus estudios de Ingeniería, su universidad. y que con el acto de hoy quiere conceder un lugar de honor a esta vinculación. La formación de ingenieros aeronáuticos en su momento, ingenieros aeronáuticos y aeroespaciales en la actualidad, es sin duda una de las fortalezas de esta universidad. En efecto, en torno a ella se organizan muy activos y muy numerosos grupos de profesores, investigadores y estudiantes. En nuestras aulas se han formado la mayoría de los ingenieros aeronáuticos españoles, Algunos de ellos, además, han vinculado a nuestras escuelas siendo hoy ilustres profesores e investigadores reconocidos por sus excepcionales méritos en numerosas instituciones nacionales e internacionales. Nuestros estudiantes de Ingeniería Aeroespacial son altamente valorados tanto en la realización de sus estancias en empresas como en otras universidades, así como en el momento de incorporarse a sus diferentes puestos de trabajo tras sus estudios. Estudiar en la Escuela de Ingeniería Aeronáutica del Espacio Es en la actualidad la opción más demandada por plaza ofertada en esta universidad y ello siendo más de 600 las plazas que ofertamos cada año para los estudios de grado. Creo que resumidamente podríamos decir que desde hace muchos años los egresados de ingeniería aeronáutica de esta universidad tienen por delante un brillante futuro profesional. Y entre esos ingenieros aeronáuticos que se graduaron en la Universidad Politécnica de Madrid para posteriormente tener una excepcional trayectoria docente e investigadora fuera de nuestras fronteras se encuentra, sin ninguna duda, el profesor Martínez Sánchez. La magnífica laudatio realizada por profesor San Martín, sobre quien hoy fortalece nuestro claustro doctoral, así como las palabras pronunciadas por el propio doctor Martínez Sánchez, no dejan lugar a dudas sobre su excepcional actividad docente e investigadora. De la forma pedagógica y sencilla de explicar temas complejos, da buena fe, además de otras muchas cosas, la excelente disertación que hoy ha pronunciado el doctor Martínez Sánchez, que como ven ustedes tiene la capacidad de explicar de forma sencilla, motivadora y casi como si fueran casualidades los grandes avances que ha hecho en los complejos temas en los que ha venido trabajando. Le felicito y le agradezco, profesor Martínez Sánchez, su disertación. Desde su excelencia como investigador, Danzola da cuenta de sus numerosos trabajos publicados, así como los proyectos realizados en el Laboratorio de Propulsión Espacial, que hasta hace fechas recientes dirigieron el MIT, sus colaboraciones con otros laboratorios, como el de sistemas espaciales, también en el MIT. Y hablando del MIT, también se produce una coincidencia en este acto que me gustaría comentarles. Como muchos de ustedes saben, el nombramiento del profesor Martínez Sánchez como doctor honoris causa por esta universidad fue acordado por nuestro Consejo de Gobierno hace un año prácticamente. Tras intentar realizar el acto de investidura en el pasado mes de enero con ocasión de la festividad de Santo Tomás, distintas complicaciones en las agendas del profesor Martínez Sánchez y en la mía propia han demorado la investidura hasta el día de hoy. Hasta el día de hoy, que son pocos días después de que el Consejo Académico del Real Colegio Complutense en Harvard se mostrase de acuerdo a la firma de un convenio entre... la Universidad Complutense y esta universidad por el que se contempla la apertura de una oficina permanente de esta universidad en los locales del Real Colegio en Cambridge, en las cercanías tanto de Harvard como del propio MIT. Es nuestra intención que esta sede facilite la cooperación de la Politécnica con estas dos prestigiosas universidades norteamericanas y en este sentido ya hemos mantenido las primeras reuniones con algunos antiguos alumnos de esta universidad, que al igual que el doctor Martínez Sánchez, hoy son prestigiosos profesores en el METI. Pero permítanme que retorne de Cambridge a Madrid para centrarme en un solemne acto de hoy. Y es que ese viaje, y que ese viaje lo haga comentándoles que precisamente con ocasión de la apertura del curso académico en el Real Colegio Complutense, Me pareció oportuno hablar sobre uno de los valores principales que tiene esta Universidad Politécnica de Madrid, el honor, el honor que tanto tiene que ver con la investidura de nuestro nuevo doctor, Honoris Causa. Recordaba en ese acto aquel famoso fragmento de la obra de Calderón, el alcalde de Zalamea, que decía eso de «al rey la hacienda y la vida se ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma, y el alma solo es de Dios». Dando a entender con ello que para nuestra universidad, por difíciles que sean los momentos que se atraviesen, el honor es uno de nuestros valores intrínsecos. Y como lo señalaba antes, el acto de hoy tiene mucho que ver con el honor. Pues tenemos el honor de incorporar a nuestro claustro de doctores al profesor Martínez Sánchez por causa de honor. Pero entre los muchos significados que la palabra nos tiene, el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española asigna más de diez. Hoy nos referimos esencialmente a dos de esos significados. Cuando se lo aplicamos al doctor Martínez Sánchez, le corresponde el significado de gloria o buena reputación, que siga la virtud, al mérito o a las acciones heroicas, la cual trasciende a las familias, personas y acciones mismas de quien se la granjea. En efecto, el análisis del currículum vitae que posee el profesor Martínez Sánchez y que nos ha sido presentado por el profesor San Martín en su laudatio, creo que permite valorar sin ninguna duda el sobresaliente mérito del profesor Martínez en el desarrollo de sus actividades académicas. Y también es evidente de ese currículum, de ese laudatio, que ese mérito trasciende a las personas y a las acciones mismas de quien se las granjea. Bastaría tener una evidencia de la trascendencia de la actividad del doctor Martínez Sánchez, considerando los buenos ingenieros que la contribuyó a formar en el MIT o en otras universidades, algunas de ellas españolas. la treintena de discípulos a los que dirigió la tesis doctoral, la centena de discípulos a los que dirigió la tesis de maestría, sus innumerables proyectos de investigación, en muchos de los cuales, como él mismo señalaba, participan profesores de nuestra Escuela Técnica Superior de Ingenieros Aeronáuticos o las aplicaciones de sus resultados de investigación. Pero no puedo referirme solo a esa actividad docente e investigadora que desarrolla en el MIT. Incluyo también entre esos méritos los que ya citaba el profesor San Martín en cuanto a la cooperación entre esa prestigiosa institución y distintas universidades españolas a través del programa Meet Spain, incluido en el proyecto MISTI. En los seis años que lleva implantado hecho programa, numerosos estudiantes de distintas universidades españolas y del propio MIT han podido participar en programas de movilidad. Recientemente, el propio MIT incluía como ejemplo el éxito del programa La Estancia, de algunos de sus estudiantes en el Departamento de Ciencias Materiales de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de nuestra Universidad. Con esa iniciativa, en la que el apoyo del doctor Martínez es fundamental, se amplían las oportunidades de formación y de colaboración para la formación de investigadores de nuestra futura sociedad. Pero volviendo al honor, la segunda significación de ese término a la que quería referirme en este caso aplicado a la Universidad Politécnica de Madrid es la de ceremonial, con que se celebra a alguien por su cargo o dignidad. Y en efecto, en el acto de hoy celebramos al profesor Martínez Sánchez por su dignidad como científico y docente, y por su dignidad como persona ocupada en facilitar la mejor formación de sus estudiantes y la de estudiantes de otros, por la dignidad de ser doctor de esta universidad. Y si siempre debe celebrarse solemnemente la investidura de un doctor honoris causa, En el caso de hacerlo en la persona de un antiguo alumno de una de las escuelas integradas en esta universidad, como es el caso del profesor Martínez Sánchez, comprenderán que es aún más placentero. Hace años leía en el discurso de un doctor Norris Causa, de otra universidad española, la frase siguiente... La gratitud no es virtud frecuente, más bien lo contrario. La historia está llena de hombres que mucho han contribuido en este u otro aspecto de la vida y que no han recibido a cambio más que el desprecio y la ingratitud de sus contemporáneos. No creo que este sea el caso de la Universidad Politécnica de Madrid, pero sí creo que muchas veces el ajetreo diario o la simple inercia de las costumbres nos hace estar ignorantes del devenir de nuestros propios egresados Y ese mayor con los alumnis, con los antiguos alumnos, también es uno de los aspectos que esta Universidad Politécnica de Madrid tiene el firme propósito de mejorar. Y creo que ello también contribuye al acto que hoy realizamos en la destacada personalidad de uno de esos antiguos alumnos. El profesor Manuel Martínez Sánchez iniciaba sus palabras en aceptación del título doctor no descausado por esta universidad, recortando el dictón de Rocho Marx, yo no quiero pertenecer a ninguna institución que acepte a tipos como yo, para ni ir después que le pudo la vanidad, ya que afortunadamente le tenemos. Permítanme que yo también recuerde otra anécdota célebre a este respecto. Para rebatirle amistosamente el dictum marxista, pues considero que tipos como usted honran a cualquier institución a la que pertenezcan. La anécdota, que ya muchos de ustedes probablemente conocerán, se produjo hace... más de un siglo, en 1905, cuando el rey Alfonso XIII imponía al genial don Miguel de Unamuno la Gran Cruz de Alfonso XII. En ese acto, al que por cierto Unamuno también dudó mucho sobre asistir o no por las posiciones muy críticas que tenía con el rey de España y en especial con la reina madre, con su madre, pues se comenta que el escritor dijo al rey en el momento de recoger la distinción, me honra, majestad, recibir esta cruz que tanto merezco. El rey sorprendido le contestó, qué curioso, Me agrada su sinceridad, don Miguel, pues en general la mayoría de los galardenados aseguran no merecerla, a lo cual don Miguel de Unamuno replicó al monarco, señor, los otros también fueron sinceros. No pretendo con ello poner en duda los méritos de los demás doctores honoris causa de esta universidad, pues todos ellos, por la recursividad del proceso de selección que desde hace años está implantado, me consta que tienen extraordinarios méritos para merecer estar en nuestro clauso. Pero sí quiero con ello incidir en que el doctor Martínez Sánchez es, en opinión de esta universidad, digno merecedor de figurar en su claustro doctoral. Profesor Martínez Sánchez, permítame finalizar reiterándole mi felicitación personal e institucional por el título de doctor con el que, por causa de su honor, esta universidad ha considerado que debe honrarle, agradeciéndole a su vez que nos honre con la aceptación del mismo y deseándole que la mejor de las suertes se suma a su intenso trabajo para que resulten los mayores éxitos personales y científicos. Bienvenido al claustro doctoral de la Universidad Politécnica de Madrid. Muchas gracias a todos ustedes por su atención y como señalará el nuevo doctor, Ednunk Vali. Nos ponemos en pie para escuchar el regalo de Amos. ¡Caudeamus igitur! [Orador 5]: ¡Juvenes dum sumus! ¡Caudeamus igitur! ¡Juvenes dum sumus! Pos urcundam juventutem, pos molestam sedectutem, nos haberebitumus, nos haberebitumus. Vivat academia, vivam professores, vivat academia, vivam professores, Se levanta la sesión.