[Orador 1]: Hola, buenos días a todos. Como ya viene siendo una tradición, vamos a proceder a hacer una prueba de carga sobre la bóveda que construimos en el curso pasado. Esta es una iniciativa del Departamento de Construcción, en este caso también colaborando con el Departamento de Estructuras de la Escuela de Arquitectura de Madrid. y hoy además contamos aquí con el director del Departamento de Construcción, César Bedoya, que apoya firmemente este tipo de cosas y este tipo de experiencias, y además está también el profesor Enrique Azpilicueta, también muy interesado en todo este mundo de la construcción histórica, y vamos a ver qué tal resulta el ensayo. La bóveda que vamos a proceder a demoler es una bóveda muy especial, es una bóveda de las que antiguamente se llamaban bóvedas en red, porque son bóvedas que no tienen una simetría central, como suele ser normal en el gótico. Es decir, en el gótico generalmente tenemos una bóveda de planta cuadrada, el cruce de ojivas y una clave central. Bueno, pueden ser más complicadas o menos, pero en general este es el esquema básico. Bueno, pues esta bóveda no es en absoluto así, es decir, tiene una configuración muy especial que está destinada a juntarse con otras bóvedas lateralmente y formar una red. Son unas bóvedas típicamente alemanas, en España hay verdaderamente muy pocas, construidas verdaderamente y entonces esta bóveda tiene este interés de ser precisamente una bóveda española pero en red. ¿De dónde procede esta bóveda? Pues es una bóveda que no está construida, procede de un manuscrito del siglo XVIII de un arquitecto catalán o un maestro de cantería catalán que se llamaba Josep Ribes. Este autor y ya incluso todo el tema de la cantería y el arte de la esterotomía en Cataluña es objeto de una tesis doctoral del Departamento de Construcción que la está llevando a cabo el doctorando Fabio Tellía, que en este momento no nos puede acompañar aquí porque vive en Londres, pero él seguramente nos está viendo por internet en tiempo real porque esta retransmisión se está haciendo en tiempo real a través de YouTube. Esta es la bóveda de Josep Ribes, como veis, una bóveda muy complicada, que simplemente os voy a dar unas características, es decir, que no es simétrica, la bóveda es asimétrica. Esto tiene una cierta importancia porque en el momento de la rotura es muy posible que la rotura no se haga por colapso vertical, sino que a lo mejor precisamente por la asimetría vaya a caerse lateralmente, precisamente hacia mí, o hacia atrás. En este eje es lo más probable que la bóveda pueda venirse abajo. Otro tema interesante de la bóveda es, si se fijan, las claves. Las claves son unas claves inclinadas, es decir, no son unas claves verticales. que es lo que suele ser normal en el gótico, las claves góticas son como estalactitas y siempre son de diseño vertical. En este caso las claves son inclinadas y eso supone un reto considerable a la hora de tallar este tipo de claves. Bueno, quiero decir que, por ejemplo, este asunto de la clave recta a la clave inclinada ha sido objeto de una ponencia que se va a presentar en el Congreso Internacional de Historia de la Construcción en Chicago, y ha salido precisamente de aquí, de este pequeño taller y del estudio de esto. Es decir, cómo los maestros de cantería pasaban de la proyección vertical horizontal, para tallar las claves, a la proyección de la clave sobre el plano tangente. Es decir, ese cambio de proyección es un tema muy interesante que aparece en el siglo XVI y que caracteriza a muchas de las bóvedas españolas que se construyen en el siglo XVI. A lo largo de la experiencia les contaré alguna característica más de la bóveda, pero vamos ya a empezar con el ensayo de rotura, que es a lo que hemos venido a hacer aquí. Según los cálculos que hemos hecho, la bóveda en principio debería romperse entre los 100 y los 120 kilos. ¿De acuerdo? Entonces, nosotros vamos a ir cargando ese palé que se encuentra en el centro de la bóveda, con estas placas de escayola que veis aquí, que son las que utilizamos precisamente también para la construcción de la bóveda, y cada una de las placas pesa 18 kilos. Luego, más o menos, pues, en fin, no sé, con 6, 7 placas, la bóveda se debería de venir abajo. ¿De acuerdo? Pues venga, pues entonces vamos a empezar ya la experiencia a ver qué tal resulta. Empezamos ya, vamos a poner la primera de las placas. Cuidado, depósitalo en el suelo, Vitali. Ahí está. Ya está, primera placa, vamos a bajar, ahora se cuenta el palé levantado con un traspalé, vamos a bajar el traspalé y ahora los 18 kilos van a empezar a pesar de verdad. Entonces vamos a, un momentín Vitali que vamos a traer un par de cascos aquí para empezar las cosas bien. Hay que mirar a ver si lo muevo. Vale, venga, pues ahora entonces tenemos 18 kilos ahí colgando, vamos a bajar, tenemos que tener presente que ya lleva un lastre añadido, es decir, que el palé más la cadena y el palé que se encuentra arriba ya son 38 kilos más, luego estamos hablando de 50 kilos lo que va a quedar, va a empezar a pesar en este momento. ¿No sale el palé? Sí, está pesando, ¿no? Bueno, levantamos otra vez entonces el palé, es decir, estos 50 primeros kilos los ha aguantado perfectamente y vamos a necesitar acortar un poquitín la cadena porque queda excesivamente bajo el S. Mientras tanto, podemos seguir hablando un poco de la bóveda. Les decía que esta es una bóveda que aparece en un manuscrito catalán del siglo XVIII, concretamente 1708, principios del siglo XVIII. Imagínense, entonces, en este manuscrito, aparte de ser un compendio de cantería bastante importante, de cantería de todo tipo, contiene aproximadamente unas 40 diseños de bóvedas de crucería diferentes. lo cual parece una anomalía extraordinaria, es decir, cómo un arquitecto catalán en el siglo XVIII está preocupado todavía con las bóvedas góticas. Es decir, todavía en el siglo XVIII los constructores están construyendo bóvedas góticas. En definitiva, lo que sucede es que realmente el gótico, en contra de lo que nos han enseñado, es decir, que un día se levantan todos los arquitectos, digamos, de Europa y ya son renacentistas, ¿no?, Pues no, el gótico en realidad continúa y continúa y continúa hasta que se convierte en neogótico en el siglo XIX y no ha desaparecido en ningún momento. Es decir, que esta es una realidad que hay que admitir porque es así. Y prueba de eso es este tratado de Rives y concretamente esta bóveda que estamos haciendo. Bueno, ya hemos acortado la cadena, vamos a poner la segunda placa ...la segunda placa significa que hemos cargado ahora... ...36 kilos... ...no, así, vamos poco a poco... ...36 kilos, vamos a bajar el traspalé, a ver qué sucede... ...la bóveda aguanta... ...perfectamente, es decir, vamos bien... Un aviso, es decir, cuando se rompa la bóveda, este tipo de material, es decir, todas las obras de albañilería, tienen lo que se llama una rotura frágil, es decir, no vamos a ver fisuritas, no vamos a ver que la bóveda empieza a deformarse, es decir, instantáneamente la bóveda se va a venir abajo. Lo que pasa es que se está filmando y entonces vamos a poderla pasar a continuación, es decir, cuando esté colgado en YouTube, es decir, a cámara lenta, con lo cual vamos a ver dónde se han formado las articulaciones, dónde se ha producido la rotura de los distintos nervios. Vamos a cargar la siguiente de una en una. Ahora estaríamos en 44 o 45 kilos. Venga, la bóveda aguanta. Adelante. Venga, ponemos otra más. Seguimos. No sé si se empiezan a ver algunas fisuras en las juntas entre dobelas que a mí me parece que no estaban al principio. La bóveda va entrando en carga. Cuatro placas más en este momento, 72 kilos. 72 kilos más 38 que teníamos, ya tenemos ciento y pico kilos, ¿no? Venga, vamos a bajar, a ver. Uy, quita, quita, quita, quita. Bueno, formidable, ¿no? Es decir, que efectivamente con ciento y pico kilos se ha caído, lo que os había dicho yo en un principio. Luego, este es un aplauso para el Departamento de Estructuras, para Joaquín Antuña y... Y Hernando, que han sido los que realmente han calculado esta pieza. Realmente es un reto calcular esto, una pieza simétrica que es todo a base de nervios. Es decir, no es nada fácil llegar a cabo este cálculo. Así que, pues venga, yo creo que otro aplauso más para el Departamento de Estructuras. Bueno, pues nada más, un saludo a todos y ya sabéis, dentro de unos 15 días está colgado en YouTube UPM, vais a ver rotura, bóveda, tal, y ahí volveréis a ver este vídeo una vez más, ¿de acuerdo? Y ahí sí, a cámara lenta, vamos a ver por dónde se han producido las fisuras. Un saludo y nada más. El próximo año volveremos otra vez con otra bóveda a hacer otro ensayo de estabilidad de este tipo de estructuras históricas.