[Orador 1]: Comenzamos el segundo módulo de este curso gestión de riesgo, pero para ello comenzaremos definiendo qué entendemos por riesgo y hablaremos de cuáles son las principales fuentes o los principales tipos de riesgo. Bueno, existen numerosas definiciones de lo que es el riesgo en función de la disciplina desde la que se aborde su estudio. En términos generales podemos decir que el riesgo es la combinación de la probabilidad de ocurrencia de un suceso potencialmente dañino y las posibles consecuencias que pueda tener. Es decir, es la posibilidad de que ocurra un suceso adverso o de que se experimente una consecuencia negativa, una pérdida. Este riesgo es consecuencia de la interacción de, por un lado, una amenaza que puede ser natural o causada por el hombre y la vulnerabilidad del sistema o individuo que esté expuesto a esa amenaza. De estas definiciones surge la explicación o la expresión que se suele decir de que el riesgo es igual a la amenaza por la vulnerabilidad. ¿Qué entendemos entonces por amenaza? La amenaza o la peligrosidad es la probabilidad de ocurrencia de un potencial suceso dañino, mientras que la vulnerabilidad serían las características del sistema que van a estar determinadas por factores o por procesos físicos, sociales, económicos, medioambientales o institucionales que hace que este suceso tenga consecuencias negativas. Va a estar por tanto determinado por la exposición, la sensibilidad del sistema y su capacidad de adaptación. Como ejemplo esta viñeta muestra lo que sería el riesgo de inundación, tendríamos la amenaza de crecida de un río y tendríamos el sistema expuesto en este caso que sería la casa cuya vulnerabilidad dependería de factores tales como la distancia al río, la elevación del terreno, la calidad de la construcción o incluso la capacidad económica de las personas que habiten en ella para hacer frente a esta amenaza y a sus posibles consecuencias negativas. La agricultura es por definición una actividad que está muy expuesta a distintos tipos de riesgo. El hecho de que sea una actividad que se lleva a cabo frecuentemente al aire libre hace que evidentemente esté muy expuesta a cambios físicos o a cambios del clima que la hacen más sujeta a riesgos. Además el hecho de tratar con seres vivos, con plantas o con animales pues hace que esté sujeto a más variabilidad que otro tipo de actividades. Existen también distintas clasificaciones de las fuentes de riesgo o los tipos de riesgo en la agricultura. La clasificación que nosotros vamos a presentar es la que tenemos en pantalla, serían riesgos de producción, riesgos de precio de mercado, riesgos financieros, riesgos humanos o personales y riesgos institucionales o legales. Los riesgos de producción harían referencia a las variaciones que se producen en la cantidad o en la calidad de la producción. Está condicionado por la variación de los rendimientos como consecuencia de factores tales como las condiciones climatológicas, enfermedades o plagas que puedan afectar a los cultivos. Después estarían los riesgos de precio o de mercado que estarían determinados por las variaciones que se producen en los precios, tanto en los precios que pagan los agricultores por los insumos como en los precios que perciben por sus productos y también por la variación en las cantidades que se pueden comercializar. En este caso serían factores determinantes elementos como la inelasticidad de las demandas, la variabilidad en la producción o en las existencias o incluso el nexo que existe entre los mercados de determinados factores de producción y los mercados energéticos. Los riesgos financieros son riesgos que hacen referencia a la liquidez o a la solvencia de las explotaciones agrarias y a su capacidad para evitar la quiebra. Está por tanto muy determinado por la forma en que se financian las explotaciones y van a estar afectados por los tipos de interés o por elementos como el acceso al crédito. Los riesgos humanos o riesgos personales hacen referencia a factores personales, sucesos que pueden ocurrir y que pueden afectar al funcionamiento de la explotación, que pueden ser sucesos tales como accidentes, de hecho la agricultura está considerado por la Organización Internacional del Trabajo como una de las actividades más arriesgadas junto con las actividades de la construcción y de la minería. También podrían ser riesgos derivados de enfermedades o de situaciones personales del titular de la explotación. Por último, los riesgos institucionales y legales harían referencia a posibles conflictos que puedan surgir o pérdidas o costes adicionales que tenga que afrontar la explotación como consecuencia de cambios en regulaciones ambientales o en prácticas productivas o políticas específicas, factores como impuestos, regulaciones para el uso de productos químicos o normas sobre la gestión de los residuos, las políticas de apoyo a los ingresos serían factores muy determinantes en este tipo de riesgos.