[Orador 1]: Hola, buenos días. Nuestro proyecto se titula El legado de los abuelos agricultores y pretende ser una apuesta en común entre personas de la tercera edad. Las competencias transversales del proyecto son la realización de acciones con impacto positivo en la comunidad, el trabajo en equipo, toma de decisiones, incorporación al tejido social, desarrollo de la comunicación mediante interacción con personas diversas, adaptación de manera autónoma y con iniciativa y tiempo. La evolución agrícola en este país ha experimentado una transformación muy fuerte desde los años 40, una mayor tecnificación y luego el desuso de muchas herramientas agrícolas que han pasado a formar parte de museos etnográficos. La evolución de la población agraria en este país experimentó a partir de los años 40 un declive bastante acusado en favor del desarrollo industrial y esto hace que muchos agricultores hayan ido a vivir a las ciudades. En las fases del proyecto se han articulado la elaboración de un borrador, relación con entidades sociales, la planificación de fases del proyecto, la preparación del mismo, la ejecución de las fases y por último el cierre del proyecto. En la preparación del proyecto contamos con diez alumnos de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y Biosistemas, de cuarto, y luego cinco residentes de la residencia de mayores Mirasierra que estuvieran vinculados con el mundo agrario, cosa que fue bastante difícil de encontrar. Las fases, pues primero se hizo una visita previa al centro, Posteriormente se hizo la planificación de la visita con los alumnos, se hizo el encuentro entre alumnos y residentes y luego se hizo una apuesta de común de los resultados obtenidos en la experiencia. Lucía fue una de las participantes, destacaba lo duro que era vivir en el campo, lo más duro que destacó era hacer la siega, que utilizaba una zoqueta que hoy día no se conoce. Cultivaba algarrobas y berzas, que tampoco es muy común actualmente. Otro de los participantes fue Ángel, de 90 años, emigró de la ciudad de Madrid a Cataluña primero para trabajar para una familia de payeses y posteriormente se desplazó a Galicia para trabajar en el campo y destacó lo duro que eran los trabajos en campo, que eran muchas horas y tareas muy duras, desde cuando eran pequeños. El siguiente en participar fue Esteban, que era el mayor del grupo, 92 años, tuvo una infancia muy dura, trabajó de pastor desde los 10 años y lo que destacó era el miedo que pasaba por los lobos, la presencia de lobos en el campo. Destacó también que comían pan negro, que hoy ese término no se conoce, y luego una cosa curiosa, que decía que los fertilizantes de Estados Unidos eran peores que los abonos de las ovejas. José Luis trabajó en el Mercado de Maravillas vendiendo frutas, se compraba en aquella época en el Mercado Central de Legazpi, que hoy no existe, al lado de Matadero, y decía que las frutas ahora no saben a nada, y destacó la figura del sereno, lo importante que era en la ciudad de Madrid. Por último, Celedonia fue agricultura desde muy pequeña, cuidaba limanes y cultivaba distintas cosas, chentilla, altramuces, y sí que decía que lo importante del consumo de los productos estacionales de cada época, que la vida en el campo era muy dura, sin embargo, era muy bonita y sobre todo destacó la solidaridad que había entre las familias, sobre todo entre los vecinos. La evaluación de la actividad se hizo en un informe donde los alumnos destacaban la dureza de vivir en el campo, el despoblamiento del mundo rural, distintas anécdotas que se contaron en la actividad, la evolución de la agricultura, También la importancia del trabajo infantil en aquella época, la tecnificación actual de las plantaciones, la agricultura como ciencia en una evolución continua, la importancia de los consumos de productos estacionales y luego la inferior calidad organoléptica de las frutas. La actividad fue valorada muy positivamente por todos los alumnos y en concreto destacaron sobre todo las relaciones entre los profesores y los compañeros de la Politécnica, la experiencia globalmente, con lo cual sí que nos dio una satisfacción esa valoración recibida por parte de los alumnos. En cuanto a los valores sociales que se pusieron en el proyecto, destacaron la empatía, la educación en valores y la emoción, así como las habilidades comunicativas y el servicio a la comunidad, cosa que era uno de los objetivos principales y las competencias que se querían desarrollar en el proyecto. En cuanto a las competencias adquiridas, se destacó el compromiso ético y profesional, la mejora de aprendizaje no planificado y la autonomía e iniciativa personal, siendo la peor valorada, dentro de que es bastante alto, la búsqueda de soluciones, porque la tipología de proyecto tampoco implicaba esa búsqueda de soluciones. Los resultados, principalmente los alumnos, es la adquisición de nuevos conocimientos, una experiencia que fue bastante gratificante. En cuanto a los residentes, les supuso un ejercicio de memoria muy importante en estas edades, un cambio de rutina y un contacto con personas jóvenes. Y en cuanto a los profesores, pues tanto el intercambio de experiencias como la experiencia en sí, que fue muy gratificante. Toda la actividad que está recogida en un blog, que ahí tenéis el enlace por si queréis consultarlo, y la idea es utilizarlo como referente y una puesta en común de temas relacionados con la agricultura en la memoria, que es el título del blog. Y por último, dar gracias a los alumnos que han participado, residentes de la residencia de mayores, Mirasierra, la dirección de la residencia, que en todo momento nos dio muchas facilidades para realizar dicha actividad, a la Comunidad de Madrid, que nos permitió el uso de la residencia y por último, las ayudas a la innovación educativa y la mejora de la calidad de la enseñanza 2017 de la UPM. Así que bueno, muchas gracias.