[Orador 1]: En esta primera presentación se trata investigación un método para aplicar la innovación educativa de tal forma que esa aplicación garantizaba que se hacía una buena práctica y en este trabajo en lo que presentamos es un estudio para ver si ese mismo método de aplicación de la innovación educativa servía para realizar propuestas y que tuvieran ciertas garantías de que fuesen a ser una buena práctica. El método está compuesto por cuatro fases, tres son secuenciales y una que es paralela a todas ellas. Las fases, básicamente, comienza la primera de ellas trabajando con lo que llamamos indicadores de mejora. ¿Esto qué es? Es fácil saber qué son. Imagínense que su innovación funciona, imagínense que ha pasado un año y ese año están funcionando las cosas correctamente. ¿Cómo saben que han funcionado esas cosas? Esos son los indicadores de mejora. Hay todo un proceso para obtener de una forma sencilla esos indicadores de mejora, empezando por lo que llamamos los problemas raíces. La segunda parte consiste en ver cuál de los métodos de innovación que existen es el que más se adecua a nuestro interés o a nuestra percepción o a nuestro conocimiento del manejo de las herramientas. La tercera fase trabaja con lo que se llaman indicadores de buena práctica, eficacia, es decir, que hace lo que quiero, eficiencia, es decir, que lo consigo sin hacer trabajar más al alumnado, sostenibilidad, que la voy a seguir utilizando y transferibilidad, que eso que yo hago en una asignatura se puede aplicar a cualquier otra asignatura, aunque no se parezca en nada a la mía. Y la cuarta fase, que es en paralelo, define cómo ir estructurando todas estas actuaciones de tal forma que, por ejemplo, lo que haga pueda ser publicable en una revista científica o en un congreso científico. Bueno, pues esto es a grosso modo la idea. El contexto de investigación fueron 24 profesores universitarios de distintas áreas en un curso de la Universidad de La Coruña de 40 horas donde enseñamos este método para la realización de propuestas. Hicieron propuestas de innovación educativa y después esas propuestas fueron evaluadas y valoradas. Resultados de la primera fase. Básicamente se detectó un problema raíz, un problema raíz son problemas originados por el modelo educativo, es decir, que el profesor o profesora no tiene la culpa. Por ejemplo, el hábito pasivo. Da igual que sean buenos o buenos profesores, todo alumnado nos va a llegar con el hábito pasivo. Bueno, pues ese es un poco el trabajo con ellos. Y de esa visión común de los indicadores hubo una coincidencia, que 14 personas eligieron el hábito pasivo, 9 el trabajo en equipo y una persona el aprendizaje personalizado. Casi todas se concentraban en ese hábito pasivo. Pero lo interesante es que todo el profesorado, independientemente del área, tenía una misma visión común de esos problemas base que tenía. El resultado de la fase 2, lo tienen aquí esquematizado, es un conjunto de pasos que nos sirven para varias cosas. Primero, para saber si lo que voy a hacer vale, es decir, si ese método de innovación me vale. Para hacer el estado del arte de una posible publicación científica y para presentar la propuesta. No los comento, pero básicamente con este conjunto de pasos se deja una estructura que permita esas tres cosas. Por lo tanto, digamos que se optimiza mucho el proceso. Es muy similar a lo que sería el estado del arte en una publicación científica, pero de otra forma orientada. La buena práctica, aquí nació un poco la escuela de cocina y básicamente es pensar que cuando batimos un huevo utilizamos ingredientes y utilizamos tecnología. Todo esto es lo que llamamos actividad. Y tratamos de medir el esfuerzo de la actividad y tipo. El esfuerzo de la actividad, ¿qué quiere decir? Lo que cuesta al profesorado o alumnado hacer esa actividad. ¿Pero por qué puede ser debido? Oye, es que a lo mejor mi problema es, por ejemplo, hacer un vídeo. Mi problema es manejar una tecnología. O el problema que tengo en el esfuerzo es en cómo uso esa tecnología con ese contenido. Por lo tanto, como veis aquí, limitamos un poco la forma de ver ese esfuerzo. Y una vez que vimos esto, vimos que había un esfuerzo temporal, es decir, si mi problema es manejar una tecnología, lo hago y ya sé manejar la tecnología, la próxima vez que lo haga ya no tengo ese esfuerzo. Bueno, pues se vio que este tipo de identificación de esfuerzo valía y también se vio qué tipos de actividades generó el profesorado. Un conjunto de ellas era actividad del profesorado, una era para preparar la innovación, otras eran para aplicarla y otra para divulgarlo. Actividades a realizar por alumnado y otras actividades especiales que era la medición de los indicadores, es decir, ese indicador que yo me imaginé que iba a funcionar, por ejemplo, van a presentar más trabajos, bueno, pues que funciona al medirlo. A partir de ahí se hacía esta especie de planificación, es una especie de mapa de calor donde lo que está en rojo es lo que el profesorado había identificado como esfuerzo y aquí se valoraba ese esfuerzo. Y una vez que se identificaba el esfuerzo se decía, bueno, pues si es temporal, la próxima vez que aplique la información, la aplicación, perdón, pues se reduce. Bueno, pues de esta forma el profesorado era capaz de comunicar en la propuesta el esfuerzo que iba a llevar realizar esa innovación. Y sobre la buena práctica, pues ya era más fácil. Indicadores, pues vamos a medir los indicadores. Eficacia, vamos a ver si cada año que voy a hacer la innovación, repito, esfuerzo. Bueno, pues si todos los años necesito un esfuerzo grande, pues eso no funciona. Y esto es, por ejemplo, la estrategia científica. Vimos que casi todos los trabajos, el noventa y tantos por ciento de los trabajos científicos que se publican en innovación educativa siguen estos tres casos. Un caso de estudio, donde no contrasto el resultado, lo contrasto con el estado del arte. Contraste de resultados con alumnos que antes han hecho la innovación o posterior o grupos de control. ¿Qué conclusiones? Pues vimos que había una problemática común dentro de todas las propuestas de innovación. Se demostró que la fase 1 y 2 de esa lista de actividades servían perfectamente para vislumbrar la eficacia por lo menos del método y la elección de los indicadores y se vio sobre todo que se podía separar lo que era el desarrollo, es decir, lo que me cuesta hacer la innovación con lo que me cuesta aplicar. Y la fase 4 demostraron que generaba evidencias para valorar si científicamente había o no esa calidad. Bueno, pues muchas gracias por la atención.