¿Sabías que mejorar la accesibilidad 3 00:00:11.082 --> 00:00:14.960 sino que mejora la experiencia de todo tu estudiantado? En este video veremos cómo con pequeñas decisiones en aspectos como la tipografía, los colores, la estructura, las imágenes o los videos, podemos crear materiales más inclusivos. La tipografía que elijas puede marcar una gran diferencia en la comprensión del contenido. En los contenidos digitales se recomienda utilizar fuentes como Tahoma o Verdana que se leen con facilidad. Es mejor evitar las fuentes Arial o Helvética, ya que es más difícil diferenciar ciertos caracteres. Como ves en esta imagen, en las fuentes Helvética y Arial es imposible diferenciar la “I” mayúscula y la “L” minúscula. La “D” y la “B” y la “P” y la “Q” son letras espejo, es decir, tienen la misma forma pero invertida y no hay suficiente espacio entre los caracteres. Como se puede apreciar, en la “R” y la “N” cuando están juntas. Cuando decides usar una fuente, asegúrate de que tenga líneas claras (no utilices fuentes decorativas), que las letras como B y D no sean un simple espejo, que no sea una letra demasiado fina y que haya suficiente espacio entre los caracteres. El objetivo siempre es evitar que haya confusiones. En primer lugar, revisa si la herramienta que usas trabaja con puntos o pixeles. Como referencia, lo ideal sería utilizar 12 puntos y 16 píxeles para el cuerpo de texto. Evita textos completos en mayúsculas. Alteran la lectura fluida y dificultan la comprensión. Tardamos un 30% más en leer un texto en mayúsculas. Además, en la comunidad sorda, un texto en mayúsculas equivale estar gritando. Limita el uso de las cursivas y de los subrayados. Deben usarse con criterio. Si abusamos de ellos, pierden su valor y confunden. Evita justificar el texto. Crea espacios irregulares conocidos como ríos de lectura que rompen el ritmo y la comprensión. La alineación a la izquierda es siempre la más accesible. Aplicar en un documento los estilos correctamente de título, subtítulo y párrafo no es sólo una cuestión de estética. Es clave para que los lectores de pantalla, que son los productos de apoyo de personas con diversidad funcional visual, puedan interpretar claramente la estructura del contenido. Sin jerarquía, una persona con un lector de pantalla no podrá navegar por el contenido. Es vital asegurarnos siempre un contraste suficiente entre el fondo y el texto. Para ello existen herramientas que nos ayudan a comprobarlo. Como podemos ver en esta imagen, los colores que utilizamos influirán drásticamente en cómo se percibe el contenido. Además, conviene tener en cuenta que apoyarse en el color como único canal para transmitir información puede excluir a muchas personas, especialmente a quienes tienen baja visión o daltonismo. Para garantizar la accesibilidad es fundamental combinar color con otros elementos visuales, como iconos, tramas o etiquetas que aseguren que todas las personas pueda interpretar el contenido correctamente. Imagínate que una persona que tenga dificultad para diferenciar el rojo y verde tiene que realizar la reserva de un aula en una aplicación que muestra las opciones de disponible y ocupado justamente en esos colores. Realmente le va a ser muy difícil diferenciar una opción de otra. Debemos tener presente que lo que tú ves no es lo que todos ven. La siguiente imagen muestra cómo una persona con daltonismo percibe los colores. Si el color es el único canal para transmitir información muchas personas quedarán excluidas. Todas las imágenes que aporten valor a nuestro contenido deben siempre ir acompañadas de un texto alternativo que aporte sentido. Pensad en el texto alternativo de esta imagen. No es suficiente decir foto de unos niños, es importante contextualizar. Hay que describir qué aporta la imagen al contenido y si no es posible, incluir toda la información en la etiqueta del texto alternativo, podemos incluirla en el propio documento. En este caso no es lo mismo poner en el texto alternativo dos niños mirando un ordenador que dos niños frente a un portátil muestran la alegría y emoción que les genera realizar una actividad en el ordenador. Los gráficos deben venir acompañados de un texto que describa su contenido. Podemos incluir esta información en el texto alternativo o directamente dentro del documento. Si simplemente insertamos una imagen con muchos datos, los lectores de pantalla no la interpretarán. Los gráficos deben ser siempre simples. Si contienen demasiados datos, es mejor dividirlos en varios más sencillos. Cuando utilizamos gráficos o elementos visuales, hemos visto que no debemos utilizar el color como único canal de transmisión de información. Es fundamental añadir otros elementos diferenciadores como las formas, tramas o etiquetas, en este caso, que refuerzan la información y la hagan accesible para todas las personas. Las infografías deben equilibrar diseño con claridad, menos decoración y más contenido comprensible. Hacer un vídeo accesible es un verdadero reto desde el punto de vista de la accesibilidad, porque combinan imagen, sonido, texto y emociones en un mismo soporte. Una persona con sordera no solo pierde el audio, sino también la entonación, la música o los sonidos del entorno. Una persona ciega no percibe los gestos, los escenarios, los colores o las posturas. Por eso es fundamental diseñar los materiales multimedia pensando en estas realidades. Todo vídeo debe contar con subtítulos bien sincronizados, legibles y con buen contraste. Si se presentan tipo karaoke, es decir, resaltando el texto mientras se escucha, facilita mucho la comprensión. También es importante aprovechar los silencios para añadir narraciones que describan de forma clara lo que está ocurriendo en la pantalla. El vídeo no debe reproducirse automáticamente. Es clave que el estudiante tenga el control, pueda pausar, rebobinar, activar/desactivar los subtítulos, ajustar el volumen, etcétera. No todos procesamos la información al mismo ritmo y garantizar esta autonomía también es parte de la accesibilidad. En definitiva, diseñar un vídeo accesible es pensar en todas las formas en que una persona puede aprender. En la descripción de este vídeo aparece un enlace que muestra la diferencia entre vídeos no accesibles y vídeos diseñados para todos. Conseguir una accesibilidad total es complicado, pero si tenemos en cuenta ciertas pautas como eliminar decoraciones innecesarias, priorizar la claridad y pensar en todos los perfiles de estudiantes, estaremos mejorando de manera notable nuestros contenidos. Porque hacer accesible los contenidos no es una concesión, es una mejora para todos. Una buena docencia es, ante todo, una docencia inclusiva.