Es un placer estar aquí en esta sala de nuevo llena a tope. Se nos ha quedado pequeño la sala verde, Director para meter a tantas personas interesadas. Y bueno, estamos aquí, por supuesto, como creo que todos saben. Para. Para celebrar o hacer el acto de toma de posesión del nuevo nuevo entrecomillado director de la escuela y también de su equipo. Así que vamos a proceder con este acto de toma de posesión y vamos a darle la palabra la secretaria general de la Universidad. Gracias, señor rector. De acuerdo con las elecciones preceptivas celebradas el pasado 28 de abril de 2026, y en virtud de lo dispuesto en el artículo 65.1 g de los Estatutos vigentes, tengo a bien nombrar director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, al catedrático de Universidad don José Miguel Atienza Riera. Este nombramiento surtirá plenos efectos a partir del día de hoy, quedando sujeto a las disposiciones legales sobre esta materia y tendrá una validez de seis años de no cesar con anterioridad, como consecuencia de lo dispuesto en el artículo 50.1 de la LOSU. Lo que comunico para su conocimiento y efectos en Madrid, a 24 de junio de 2026. El rector Óscar García Suárez. Muchas gracias, Secretaria. A continuación, el catedrático don José Miguel Atienza Riera, procederá a prestar juramento o promesa, Por favor. Y nos ponemos de pie. Juro fielmente las obligaciones del cargo de director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado. Bueno, enhorabuena, querido José Miguel, Director de la Escuela de Caminos, Canales y Puertos, y habiendo tomado posesión José Miguel el cargo de director, pues ahora vamos a proceder a la toma de posesión de los miembros de su equipo y de nuevo a la Secretaría General de la Lectura, a los nombramientos de las personas que componen ese equipo. Debo indicar que hay una persona, una subdirectora que está creo, a punto de llegar y bueno, si por turno cuando le toca no está, saltaremos, pero toma la posesión también a lo largo de la tarde. Por favor, verte. Gracias Rector. Agradeciendo los servicios prestados a los miembros del equipo directivo de esta escuela que han cesado en sus funciones, según lo dispuesto en el artículo 75.4 de nuestros estatutos, se va a proceder a los nombramientos de los miembros del nuevo equipo, a propuesta del Director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y oído el Consejo de Escuela en su sesión del día 22 de junio de 2026 y de conformidad con el artículo 52 de la LOSU. Tengo a bien nombrar a los miembros del equipo de Dirección de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos como Secretario académico, don David Santillán Sánchez. Puro cumplir fielmente las obligaciones del cargo de Secretario Académico con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado. Como Subdirector Jefe de Estudios don Francisco Gálvez Díaz Rubio. Puro cumplir fielmente las obligaciones del cargo de su Director Jefe de Estudios con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución o norma fundamental del Estado. Como subdirector de Estrategia Académica, Posgrado y Formación Permanente, Don Alejandro Díaz. Prometo cumplir fielmente las obligaciones del cargo de subdirector de Estrategia Académica, Posgrado y Formación Permanente con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado. Como subdirector de Acreditación, Patrimonio y Calidad, Don Manuel Romana García. Juró cumplir fielmente las obligaciones del cargo de subdirector de Acreditación, Patrimonio y Calidad con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado. Como subdirectora de Profesorado, Estudiantes y Empleabilidad. Doña Encarnación Reyes Pozo. Juró cumplir fielmente las obligaciones del cargo de subdirectora con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado. Como subdirector de Proyección Internacional y Relaciones con Empresas Don Vicente Alcaraz Carrillo de Albornoz. Juró cumplir fielmente las obligaciones del cargo de su Director de Proyección Internacional y Empresa o Lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado. Como adjunto al Director para Investigación, Innovación y Doctorado, don Miguel Fernández Ruiz. Prometo cumplir fielmente las obligaciones del cargo de adjunto al Director para Investigación e Innovación y Doctorado con Lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado. Como adjunto al Director para Prácticas Profesionales y Transformación Digital, Don Marcos García Alberti. Prometo cumplir fielmente las obligaciones del cargo junto al Director para prácticas profesionales y Transformación Digital con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado. Como adjunto al Director para Proyectos Institucionales, don Ignacio González Tejada. Juró cumplir fielmente las obligaciones del cargo de adjunta al Director para Proyectos Institucionales con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado. Y como adjunta el director para edificio de Retiro, doña Miriam Martínez García. Prometo cumplir fielmente las obligaciones del cargo de adjunta al director para el edificio de Retiro con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado. Dichos nombramientos surtirán los efectos oportunos a partir de la fecha del día de hoy, 24 de junio de 2026. Muchísimas gracias Berta y enhorabuena a todo el equipo que habéis tomado posesión con el director. Os deseo el mejor de los éxitos, que lo serán también para la universidad, por supuesto. Y ahora le vamos a dar el turno de intervención al director de la escuela, José Miguel Atienza Riera, por favor. Señor rector. Secretaria General, Rector Cisneros, Directores y directoras de Escuela de Delegados de Alumnos de la Universidad Politécnica de Madrid. Presidente y Decana del Colegio de Ingenieros de Caminos. Autoridades académicas de la UPM y de otras universidades. Queridos amigos, lo primero que quiero hacer es agradeceros vuestra presencia hoy aquí. Para mí tiene un enorme significado. Le propuse al rector que esté fuera un acto sencillo, casi íntimo, ya que no estamos ante un cambio de dirección, sino ante la continuidad de un proyecto. Pero creo que se nos ha ido un poco de las manos. Quiero pensar que nuestro Catherine empieza a tener mucha fama por ahí. En cualquier caso, disculpad el calor que podáis pasar durante este rato. Me propuse también preparar un discurso corto y lo confieso, que lo he cumplido, pero a medias. Al menos será más corto que el de hace cuatro años. Y lo que pasa es que lo cierto es que por mucho que quieras evitarlo. Este es un día con una fuerte carga emocional. Mientras preparaba estas palabras, también me di cuenta de que es muy posible que sea el último acto de estas características que se celebre en nuestra universidad. Me explico. La nueva legislación establece mandatos únicos de seis años para los directores de escuela. Yo pertenezco a la última generación de directores que ha tenido la posibilidad y también la obligación de someterse a un refrendo intermedio de su gestión. Y si no me equivoco, después de las renovaciones de JJ, de José Manuel, de Manolo y de Patxi, pues soy el último que pasará por este proceso. Last Mickey presentarse de nuevo ante la comunidad universitaria después de cuatro años para renovar la legitimidad de tu proyecto. No es un trámite cómodo, pero después de haberlo pasado creo que es una experiencia que se aprende, de la que se aprende mucho. Por eso quiero aprovechar este momento para agradecer sinceramente a todos los que habéis participado en las recientes elecciones de la escuela, a quienes me habéis apoyado. Gracias por vuestra confianza, a quienes lo habéis, a quienes no lo habéis hecho. Gracias también porque la discrepancia, cuando nace del compromiso con la institución, no debilita la universidad, sino que la mejora. Recibo este resultado con gratitud y con humildad, con gratitud por la confianza y el respaldo recibidos y con humildad, porque sé que esa confianza no es un voto en blanco, sino una responsabilidad renovada. Me gustaría dedicar unos minutos a reconocer a quienes sostienen buena parte de lo que hacemos en esta escuela y muy particularmente a quienes me sostienen a mí en esta responsabilidad. El primero de esos pilares es mi equipo de dirección. Sin duda, lo conseguido durante estos años es el resultado de un esfuerzo colectivo y de un equipo de subdirectores y subdirectores extraordinario. Gracias a Álex, Encarni, Vicente, Miguel, Manolo, Marcos, Nacho y David Santillán por vuestra lealtad, vuestro trabajo y vuestra forma de entender el servicio a la escuela. Gracias también a Curro y a Miriam por aceptar el testigo de esta nueva etapa. Gracias a David Cendón por la magnífica labor realizada que estoy seguro continuará desde la dirección del Departamento de Ciencia de Materiales. Y gracias a Maribel te seguimos echando de menos. Detrás del equipo de dirección hay muchas personas que bajo la batuta de nuestro administrador hacen posible que la escuela funcione cada día con los inevitables líos y sobresaltos de una institución grande como la nuestra. Somos esencialmente una escuela tranquila. Gracias a todos por hacerlo posible. El segundo pilar son las funciones, las fundaciones que apoyan a la escuela y que hoy quiero personificar en Joselu, Daniel y Alberto. La universidad pública tiene enormes fortalezas, pero también limitaciones. La función. La Fundación Agustín de Betancourt y la Fundación Entrecanales nos permiten impulsar proyectos, asumir retos y llegar donde la estructura ordinaria no puede hacerlo. Gracias por vuestro apoyo constante y por creer tanto en esta escuela. Y el tercer pilar son Ana y Rosa. Me cuidáis cada día con una naturalidad, una discreción y una generosidad imposibles de agradecer suficientemente. Después de estos años me resulta difícil, diría que imposible, imaginar la dirección sin vosotras. Gracias por seguir acompañándome en esta aventura. Quiero acordarme. También hay de mi familia, de las dos Anas que llena mi vida. Con los años 1 aprende cuáles son las cosas que de verdad importan. Y si hoy sigo aquí aceptando de nuevo esta responsabilidad y afrontando con ilusión los próximos años, es sencillamente porque ellas me lo permiten, porque aceptan compartir lo que en realidad les pertenece. Me gustaría ahora dedicar unos minutos a hablar del futuro, no tanto de proyectos concretos o de objetivos para los próximos años. Eso ya estaba en el programa electoral, más bien de las ideas que hay detrás de las preocupaciones, las convicciones y las preguntas sobre las que intento construir mi visión sobre la escuela y sobre la universidad. Si queréis, de mi back office. Para ello voy a intentar esbozar brevemente la respuesta a tres cuestiones que para mí son claves. El desafío que tenemos por delante, las fortalezas con las que contamos para afrontarlo y el camino que estamos recorriendo. ¿Cuál es el principal desafío que enfrentamos? Lo creía ya hace cuatro años y es cada vez más claro ahora. Para mí, el gran reto de los próximos años será preparar a la escuela para la transformación que la inteligencia artificial va a provocar en la universidad y en la ingeniería. Muchos de los que estamos aquí vivimos el proceso de Bolonia, entonces pensamos que estábamos ante un cambio histórico. Y lo era. Pero Bolonia cambió sobre todo la forma de organizar los estudios. Aunque pretendía más cosas, creo que se quedó fundamentalmente en eso. Lo que viene ahora será mucho más profundo. La inteligencia artificial va a cambiar la forma de aprender, de enseñar, de investigar, de trabajar y de ejercer la ingeniería. El núcleo mismo de lo que somos. No sabemos todavía cómo será ese cambio ni qué forma concreta va a adoptar. Pero ya ha empezado. Basta pensar en la mejora que han sufrido mientras basadas tenía solamente en el último año para darnos cuenta de la magnitud de lo que se avecina. Y como en todos los procesos transformadores, va a haber ganadores y perdedores. Mi principal obsesiones que la escuela llegue lo mejor preparada posible a ese momento. Y aunque algunos no se den cuenta, en el fondo llevamos cuatro años trabajando en ella. Me preocupa especialmente porque la escuela sufrió mucho con Bolonia desde el principio. Lo percibimos como un ataque a nuestra esencia y adoptamos una posición defensiva. Si aquel proceso tuvo ganadores y perdedores, nosotros desde luego, estuvimos demasiado cerca de los perdedores y hemos tardado casi 15 años en recuperar quienes hemos vivido por dentro estos años. Sabemos que no podemos permitirnos otro golpe igual. Por eso no podemos afrontar esta nueva transformación desde la debilidad, ni desde la nostalgia, ni desde una actitud defensiva. Es una tendencia de las grandes instituciones pensar que su fortaleza consiste en proteger sus fronteras. Yo creo exactamente lo contrario. En un momento así, nuestro futuro dependerá cada vez más de nuestra capacidad de escuchar, colaborar y darnos, especialmente con quienes están experimentando ya con las tecnologías, los modelos y las formas de trabajo que mañana llegarán a nuestras aulas. Porque hay algo que debemos entender cuanto antes Esta transformación no la va a liderar la universidad y nadie nos va a esperar. De hecho, se va a cuestionar la razón misma de la Universidad. Se nos va a obligar a explicar de nuevo por qué somos necesarios y la peor respuesta posible sería refugiarnos en la nostalgia o en la defensa de unas fronteras que ya no existen. Precisamente por eso debemos redefinir nuestro papel antes de que otros lo hagan por nosotros. ¿Cuáles son los pilares sobre los que construyen nuestra respuesta? Yo diría que esencialmente dos la confianza en lo que sabemos hacer y las lecciones que nos dejó la crisis. El primer pilar para mí es la fortaleza que nunca deberíamos olvidar. Sabemos formar ingenieros. A veces las universidades tendemos a obsesionarnos con nuestras carencias y algo peor aún, a cuestionar nuestras fortalezas. Nos preocupa más lo que diga un ranking elaborado a miles de kilómetros que lo que vemos cada día en la trayectoria de nuestros egresados. Y la principal fortaleza de esta escuela y también de esta universidad, sigue siendo la misma que hace décadas la extraordinaria calidad de las personas que forman en esta escuela. Algunos pensaron que con Bolonia dejaríamos de formar buenos ingenieros. Se equivocaban. Si algo nos ha sostenido durante estos años tan duros ha sido precisamente haber preservado aquello que mejor sabemos hacer. Seguimos formando profesionales capaces de enfrentar problemas complejos, asumir responsabilidades reales y liderar proyectos que transforman la sociedad en todo el mundo. Ese tipo de ingeniero no ha pasado de moda. Al contrario, es más necesario que nunca. Todo lo que hagamos en los próximos años debe partir de esa fortaleza y no de complejos innecesarios. Porque cuando una institución empieza a dudar de aquello que la hizo valiosa, suele comenzar a perder precisamente aquello que la distinguía. Las mejores instituciones son las que entienden bien cuál es su identidad y construyen sobre ella el segundo pilar sobre el que apoyarnos es algo más incómodo. Las lecciones que nos dejó la crisis como institución y como profesión están ahí, pero eso no necesariamente quiere decir que las hayamos mirado de frente, ni que hayamos sabido convertir aquella experiencia en aprendizaje. Mi generación creció en una escuela acostumbrada a ocupar una posición central, una escuela prestigiosa, influyente y en muchos aspectos, convencida de que el mundo acabaría adaptándose a ella. Una escuela que no necesitaba moverse ni escuchar. No sé hasta qué punto aquello era cierto. Entonces sospecho que ya era una ensoñación. De lo que estoy seguro es que hoy ya no es real. La crisis económica y el proceso de Bolonia alteraron profundamente ese mundo y nos dejaron una enseñanza. Ninguna institución ni ninguna profesión tienen garantizada su relevancia para siempre. Aprendimos que el futuro no llama a la puerta ni espera a nadie. Nos enseñaron, en definitiva, algo muy valioso. Humildad. La humildad para entender que liderar no consiste en esperar que el mundo se adapte a nosotros, sino en ser capaces de adaptarnos nosotros sin dejar de ser quienes somos. Me atrevería a decir que nuestro mayor valor actual como institución y como profesión está en haber atravesado una experiencia difícil, incluso traumática, que muy pocas profesiones han vivido con tanta intensidad. Y habernos vuelto a levantar mi intuición es que eso que fue nuestra crisis puede ser ahora nuestra fuerza, pero solo si somos capaces de mirarlo de frente, con honestidad y convertir esa experiencia en una forma más humilde, más abierta y más decidida de afrontar el futuro y asumir la iniciativa. ¿Qué camino estamos recorriendo? Mi primera preocupación hace cuatro años es que no podíamos afrontar un reto de estas dimensiones desde una posición de debilidad. Por eso nos marcamos dos objetivos muy concretos y urgentes recuperar nuestros números y recuperar nuestra conexión con el entorno profesional, empresarial e institucional que rodea a la escuela. Que volvieran a pensar en nosotros. Hacer bien nuestro trabajo sigue siendo imprescindible, pero ya no es suficiente. Las instituciones relevantes hoy no solo generan valor, también saben explicarlo, compartirlo y construir relaciones alrededor de él. Por eso, una parte importante de nuestro esfuerzo durante estos años ha consistido en modernizar la forma en que la escuela se relaciona con su entorno. Y creo sinceramente que hemos avanzado mucho en ese camino. Hoy la escuela es una institución más abierta, más visible, más conectada y más presente. También hemos mejorado nuestros números. Hace apenas seis años atravesábamos una profunda crisis de vocaciones. La nota de acceso era un cinco y nos acercábamos peligrosamente a bajar de los 2000 alumnos. Hoy la nota mínima de acceso a nuestros títulos es de diez. Estamos cerca de superar los 3000 alumnos. Y volvemos a mirar al futuro con un optimismo prudente pero real. No hemos resuelto todos nuestros problemas ni estamos donde querríamos estar, pero hemos recuperado algo fundamental confianza, pulso y ambición. Necesarios, sin duda, para enfrentar lo que viene. ¿Y ahora qué? ¿Por dónde seguimos? Los siguientes pasos no son especialmente fáciles. Durante mucho tiempo, las universidades se definieron por el conocimiento que acumulaban y transmitían. Pero el conocimiento ya no es un bien escaso ni está confinado en nuestros muros. Circula por todas partes. Y las universidades hace tiempo que perdimos su monopolio. ¿Eso nos lleva a una pregunta incómoda Qué llevamos que llevamos demasiado tiempo evitando o respondiendo con categorías del siglo pasado? ¿Para qué sirve una universidad cuando ya no controla el acceso al conocimiento? Mientras retrasamos esa respuesta y nos preocupamos exclusivamente por la bajada de la natalidad. Cada vez más personas se preguntan para qué sirve realmente un título universitario. En los últimos diez años en Estados Unidos, donde están algunas de las mejores universidades del mundo, la confianza en el valor de un título universitario ha caído casi un 20% desde niveles del 57% al 36. Esas cifras reflejan una tendencia en todo el mundo. El valor de la universidad va a tener que redefinirse de nuevo y, en mi opinión, perdón, se va a medir cada vez más en función de las oportunidades que crea oportunidades para sus estudiantes, para sus investigadores, para su personal, para sus egresados y para las organizaciones con las que colabora. Si exigimos excelencia y está bien que siga siendo así, debemos generar oportunidades a la altura de ese esfuerzo. Si no, dejaremos de ser competitivos. Y hoy el ecosistema universitario es tremendamente exigente e inmisericorde. Leo bastante sobre el futuro de las universidades y una de las personas que sigo con más intereses, Michael Crow, presidente de Arizona State University, y probablemente uno de los rectores que más ha contribuido a repensar el papel de la universidad en el siglo 21. Y hay una idea suya que comparto plenamente. La mejor preparación para la revolución de la inteligencia artificial no es enseñar más inteligencia artificial. Es construir una institución capaz de acompañar trayectorias y generar oportunidades. Que la escuela deje de ser vista únicamente como un lugar donde se obtiene un título para convertirse en una institución que acompaña trayectorias, abre puertas y multiplica las oportunidades de desarrollo profesional es clave para los próximos años. En el fondo, si tuviera que condensar mi visión en cuatro ideas muy simples, serían estas. Proteger aquello que mejor sabemos hacer, que es formar ingenieros. Entender que nos jugamos el futuro en nuestra capacidad para relacionarnos mejor con la sociedad y con las empresas. Transformar esa conexión en mejores oportunidades y mejores trayectorias para las personas que forman parte de esta comunidad y construir sobre esa base una institución con mayor capacidad de adaptación y mejor preparada para el mundo que viene. Me gustaría terminar con una reflexión de naturaleza muy distinta. Hemos hablado de transformación, de adaptación y de los cambios que vienen. Pero hay algo que considero igual de importante la calidad de las instituciones que somos capaces de transmitir a quienes vendrán después. Instituciones como la nuestra no se sostiene sobre proyectos o resultados porque no busca ganar, busca perdurar. Y eso consiste fundamentalmente en tejer a su alrededor una comunidad de colaboración, lealtad y respeto que resista el paso del tiempo. En este sentido, me gustaría agradecer sinceramente la presencia del presidente del Colegio de Ingenieros Caminos, Miguel Ángel, y de la decana de la Demarcación de Madrid, Lola. Gracias, amigos, por el profundo respeto y la lealtad con la que hemos trabajado durante estos años. Quiero agradecer también la presencia de mis compañeros Ángel María José Juan Carlos, directores de las universidades privadas madrileñas en las que se imparte la titulación de Ingeniero. Vivimos tiempos en los que resulta demasiado fácil definirnos por aquello que nos separa. Pero nuestra tarea es demasiado importante como para no entenderla desde la confrontación, sino desde el respeto, la colaboración y el reconocimiento mutuo. Nos acompañan hoy los dos directores que me precedieron al frente de esta escuela, Paco y Juan, y estoy seguro de que también lo harían Edelmiro y Vicente, si su salud te lo permitiera. Nos acompaña también buena parte del equipo rectoral y de los directores y directoras de escuela de la UPM, pero también miembros de equipos rectores anteriores y muchos de los antiguos directores con los que he compartido estos años. Para mí tiene un enorme significado ver en esta sala a muchas de las personas que han dirigido la Universidad Politécnica de Madrid durante los últimos 15 años y que seguirán haciéndolo durante al menos los próximos cinco. Representa una universidad capaz de reconocerse a sí misma ya de las personas, de las elecciones y de las circunstancias. No creo en las instituciones que se limitan a administrar su pasado, pero tampoco en las que confunden la modernización con la amnesia. Para mí, la responsabilidad más importante de quienes dirigimos una universidad es impulsar los cambios que exige nuestro tiempo construyendo sobre lo construido sin romper el hilo que nos une con quienes nos precedieron y con quienes vendrán después. Entender que este tipo de instituciones solo avanzan cuando son capaces de combinar memoria y transformación. Quizá por eso, porque uno siente que solo es custodio temporal de algo que le trasciende, por lo que dirigir esta escuela constituye. Quizá sea por eso por lo que dirigir esta escuela constituye un privilegio extraordinario. Dirigir la Escuela de Caminos ha sido está siendo sin duda el mayor privilegio de mi vida profesional. Los años más bonitos de mi carrera. Gracias por volver a confiar en mí para ello. Y muchas gracias a todos por acompañarme en. Bueno, muchas gracias por tus palabras, querido José Miguel. Y bueno, voy a empezar, obviamente saludando a las personas que estáis en la sala. Querido director electo, elegido y que renueva a su cargo por otros seis años. Secretaria General. Rector emérito Guillermo, que nos hemos saludado. Hasta ahí muy bien. Rector, Defensor universitario. Vicerrectores, vicerrectores, directores y directoras de escuela. Equipos de dirección de esta escuela, el equipo de Caminos y por supuesto también de otras universidades que ha nombrado el director. Delegación de Estudiantes. También muchas gracias por acompañarnos en un día tan importante para la escuela. Colegio Profesional es personal Técnico de Gestión, Administración y servicios. Empresas. Grandes estudiantes. Empresas. Fundaciones cercanas a la escuela y a la universidad y en definitiva, amigos todos, espero que todos se den por saludados en este en este recorrido que he hecho por la sala. Bueno, es un placer, por supuesto, estar en un acto como este, en una toma de posesión de una de nuestras escuelas. Y bueno, hay pocas cosas en las. Hay algunas cosas por las que de vez en cuando hay que felicitar las personas que dirigen la universidad y una es cuando son elegidas democráticamente y además con un apoyo tan grande. Así que José Miguel, te lo hemos dicho ya muchas veces, pero una más, no pasa nada. Enhorabuena por el apoyo conseguido y por haber renovado el mandato de director de esta escuela. Bueno, yo creo que aquí huelga decirlo, pero bueno, creo que lejos de Miguel y su equipo han hecho una gran labor estos cuatro años, creo que conocida por todos. Y añadiría, aunque es verdad que forma parte del currículum de José Miguel, también en los años anteriores que formó parte del equipo rectoral en su cargo de vicerrector, que tuvo una tarea también muy complicada. Yo creo que la escuela reconoció muchísimo el trabajo y el acierto en algunas decisiones y Y por supuesto, yo lo que quiero también es dar las gracias al equipo que habéis estado con él tanto antes y que algunos creo que no seguís y los que habéis estado antes y estáis ahora y especialmente más quizás a los que repetís, que eso también tiene mucho mérito, sabiendo el esfuerzo que de tiempo que lleva. Bueno, yo creo que a lo largo de estos cuatro años la escuela toma una serie de decisiones difíciles de tomar y yo creo que se han tomado con valentía y con acierto, que en el fondo es el acierto. Es lo que todos esperamos siempre cuando tomamos una decisión. Pero desde luego la valentía creo que hace falta cuando uno tiene un cargo como el de director de una escuela y no es fácil tomarlas. Y yo creo que se ha acertado totalmente. Yo creo que la escuela se ha transformado. Lo decía José Miguel en sus palabras, totalmente de cómo estaba hace unos años a cómo está hoy. Y también, no lo neguemos, también está latente todavía, todavía el proceso de fusión con la antigua Escuela de Ingeniería Civil y bueno, y la renovación de las titulaciones y todas esas decisiones que se han ido tomando, que creo que se han sido bien. Yo la verdad es que reconozco siempre en José Miguel el pensamiento estratégico que tiene esa capacidad que tiene de analizar lo que pasa y mirar para adelante y prever cuál es el futuro. Y yo creo que ha quedado patente en algunas de las decisiones que se han tomado y algunas de sus palabras que ha dicho en este. En este discurso que nos ha dirigido, no comparto, creo que en esta sala todos lo compartimos. Comparto contigo José Miguel, como además lo hemos hablado alguna vez. El cambio que debemos afrontar como universidad ante el tsunami que viene de la inteligencia artificial no son palabras vacías. Yo creo que de verdad estamos tremendamente convencidos de eso. Yo el otro día estuve en el Patronato de la Fundación Universidad, empresa de la cual la Politécnica es es patrono fundador y le habíamos encargado un estudio los patronos, los patronos a esa fundación de el impacto que tienen la IA. Un primer impacto, porque estamos hablando de casi los albores. El impacto que tiene la IA en la contratación de estudiantes de las universidades en prácticas. Hablamos de que no estamos hablando de empleo en general, pero sí estudiante en práctica, que en el fondo es una medida de lo que lo que está ocurriendo. Y el primer número que sale es que ya ha habido un 13% menos de contrataciones por efecto de La Haya. Porque es verdad que normalmente los junior cuando se contratan en la empresa se le dan unas labores que no son de demasiada responsabilidad y esas labores las la IA lo hacen. Entonces esa parte pues ya está teniendo un impacto. Por supuesto va a seguir, falta seguir haciendo falta la labor de los ingenieros. Yo creo que eso nadie lo duda, nadie lo discute, pero es verdad que tenemos que cambiar un poco la manera de hacer las cosas y la manera de pensarlo. Creo que es necesario en este punto, desde luego, revisar los planes de estudio, que normalmente llevan dos décadas funcionando y quiero más o menos por lo bajo alguno que bueno, dos décadas si vemos desde Bolonia dos décadas y creo que toca ya hacerlo y y también y casi más importante que los propios planes de estudio. ¿Estamos hablando del modelo educativo que tenemos, cómo damos las clases? Decía José Miguel también cómo damos las clases, cómo usamos los medios, cómo metemos el factor humano, cómo hacemos que los estudiantes aprendan ese sentido crítico que lo van a necesitar durante toda su vida y que creo que ahora mismo es la tarea más importante que tenemos formar a los ingenieros futuros, pero con esa capacidad de analizar lo que herramientas digitales nos están dando todos los días y con un nivel de precisión relativamente alto. Somos una universidad, todo el mundo lo sabe. Aquí con un valor tremendo, con mucho prestigio, muy reconocida. Es un placer, un honor y por los sitios y que detecten estas flores. Pero yo también comparto que no se vive de prestigio eso. Quizás hace unos años podía ser que podíamos arrastrar ese ese currículum, pero ahora mismo creo que tenemos que plantearnos un cambio y mirar el futuro con valentía y tomar alguna decisión. Creo que lo tenemos que hacer porque es el momento. Otros lo están haciendo o lo van a hacer o lo tienen en mente y Y a mí me gustaría que la UPM lideras esa transformación que tenemos que hacer en la en la vida o en el recorrido universitario. Bueno y muy importante en este proceso. Por supuesto que parece obvio, pero yo creo que hay veces que se nos olvida. Debemos poner a los estudiantes en el centro de este proceso y pensar y prepararles cómo deben afrontar todo lo que viene. Que es verdad que dentro de diez años no sabemos qué, qué tipo de profesiones quizás haya, pero lo que sí sabemos es cómo tenemos que preparar a los estudiantes con una formación básica fuerte, con una componente humana importantísima y con mucho sentido crítico para lo que pueda, para que se puedan adaptar a lo que venga. Bueno, en termino ya, simplemente bueno decir que en este proceso que también el director ha comentado, creo que tenemos un reto difícil, muy difícil, pero creo que a la vez es un reto precioso y apasionante y pediría desde luego a toda la comunidad universitaria. Los directores lo saben porque lo comentamos cuando tenemos ocasión, pues esa visión hacia adelante para para enfocar los esfuerzos de nuestra universidad. José Miguel decías que es un orgullo dirigir una escuela como esta. Por supuesto que sí. Me consta que ha sido un tipo muy feliz estos años, por lo menos profesionalmente, y estoy seguro que lo vas a hacer en los que tienes por delante. Quiero dar las gracias a todos los que habéis venido a este acto, a los que lo habéis hecho posible. Y estoy seguro que entre todos los que habéis apostado por seguir con José Miguel o por los que os subís al proyecto José Miguel, vais a hacer una grandísima labor tanto en la Escuela de Caminos como en la Universidad Politécnica de Madrid. Os deseo muchísima suerte y acierto en las decisiones. Muchas gracias. Bueno, pues creo que hemos terminado este proyecto tan emotivo, tan simple, pero tan emotivo. Así que muchas gracias a todos. No sé si debemos dirigirnos a algún sitio ahora a la Torres Quevedo. Nos vamos a dar la vuelta. Perdona, pero a la vez estamos consiguiendo recursos para la universidad con una grabación de una serie que se está produciendo en la zona de dirección. Entonces tenemos que ocupar esta zona de aquí. Ayer se nos rompió el aire acondicionado de la Sala Torres Quevedo, con lo cual vamos a tener unos aparatos ahí tratando de dar un poco de aire. Disculpad todo el lío que que tenemos. Muchas gracias.